Artículo

Comprar a precios bajos, vender a precios altos

The Atlanta (GA) Constitution, 12 de octubre de 1893:

Un consejo para quien desee hacerse rico: compre a precios bajos y venda a precios altos.

GEO. S. MAY, Care May Maniel Company.

La regla de oro en inversión es comprar a precios bajos y vender a precios altos. Es una regla sencilla que garantiza una rentabilidad positiva, y es tan fácil de entender que cualquiera podría seguirla. No obstante, a la mayoría de los inversores les cuesta trabajo saber de antemano si un precio es “bajo”, o bien si es “alto” y por consiguiente debe evitarse. Sin una comprensión clara de si los precios actuales son altos o bajos, se hace prácticamente imposible navegar por la volatilidad reinante.

Existen muchos ejemplos de esta dinámica. La carrera por adquirir valores de tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones (TMT) en 1999 es un ejemplo extremo: los gestores de fondos e inversores individuales se enamoraron de la tesis de productividad de estas empresas y llevaron sus cotizaciones hasta máximos históricos, cuya posterior corrección entre 2000 y 2003 provocó pérdidas enormes en sus carteras de inversión. Un ejemplo más reciente es el auge de la deuda pública en las economías que han recurrido a crear dinero nuevo, lo que ha presionado sus rentabilidades hasta mínimos históricos. Según la regla de oro, lo lógico en este momento sería vender estos bonos, mientras que mantener las posiciones podría traducirse en pérdidas onerosas.

Sin embargo, a los inversores les cuesta aplicarla por dos motivos principales. El primero es que simplemente la ignoran; después de todo, también se puede ganar mucho dinero comprando a un precio alto y vendiendo a uno más alto todavía. Es en este tipo de situación cuando caemos en las trampas de conducta más comunes: exceso de confianza, comportamiento de manada, temor al arrepentimiento, etc. Así es como pueden surgir las burbujas, y como pueden reventarse con gran rapidez. De igual modo, es lo que puede llevarnos a ignorar la realidad y a decir cosas como: “sí, soy consciente que estos treasuries ofrecen una rentabilidad real negativa…pero la Fed va a mantener su política expansiva, los demás inversores seguirán temerosos, y de hecho ya llevan cinco años preservando capital…”.

Evitar estas trampas es fácil (ni usted ni yo caeríamos nunca en ellas, ¿verdad?), pero el segundo problema es más peliagudo. ¿Cómo podemos saber lo que constituye un precio “alto” y uno “bajo”? Toda inversión de valor constituye un intento por establecer una valoración relativa de lo que es un precio “alto” o “bajo” para un activo, y hay varias formas de hacerlo. En nuestra opinión, no basta con calcular distintas medidas de valor; de lo que se trata es de ser capaces de observar desviaciones extremas respecto a estos cálculos. Si además vienen acompañadas de señales del exceso de confianza de otros inversores, habrá numerosas situaciones de las que poder beneficiarnos. No acertaremos siempre, pero creemos que nos irá bien si la mayoría de las veces compramos a precios bajos y vendemos a precios altos.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.