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El galimatías de los pronósticos

El galimatías de los pronósticos

A algunas personas se les paga mucho dinero por hacer cosas que, si se las analiza con frialdad, les daría bastante vergüenza admitir. Me refiero, por supuesto, a la pronosticación de datos económicos.

Y lo que es peor: otras personas mueven sumas ingentes de dinero de un lado a otro en función de si los datos económicos publicados están cerca o no de los pronósticos de esos «expertos».

En el mejor de los casos, esto es una mera pérdida de tiempo (además de dar a algunos economistas y gestores de fondos algo que hacer). En el peor, se pierde dinero ajeno en mayores costes de transacción y en rentabilidades de inversión inferiores.

Nosotros no pronosticamos datos económicos, como mínimo por dos razones. Para empezar, no nos hacemos ilusiones de poder hacerlo mejor que cualquier otra persona con acceso a la misma información, con lo que no se nos ocurriría ni mucho menos cobrarle a nadie por el privilegio. En segundo lugar, aun suponiendo que fuéramos excelentes videntes, es sencillamente imposible traducir datos macroeconómicos en cambios en los precios de los activos de forma correcta y consistente. Continuamente ocurren cosas –desastres naturales, falta de credibilidad de los gobiernos, shocks en el precio del petróleo y muchos otros factores sobre los que no sabemos nada– que invalidan hasta las proyecciones mejor elaboradas.

El indicador macroeconómico más seguido de la mayor economía del mundo es el informe de empleo estadounidense, y en especial el cambio en la cifra de empleo no agropecuario de un mes a otro. Durante el primer viernes de cada mes, en los parqués y en las salas de negociación de todo el mundo se respira la anticipación por la publicación de este dato, que aparece en las pantallas a las 13:30 hora de Londres. El hecho de que sea superior o inferior a la expectativa de consenso determina en gran parte la visión a corto plazo sobre la dirección de la economía estadounidense, y por consiguiente de la economía mundial.

El sentimiento de la gente a corto puede ejercer un impacto significativo en la evolución de las cotizaciones, lo cual provoca altibajos en los mercados de activos. No debería, pero puede.

Como antipronosticadores, hacemos lo posible por sustraernos al ruido constante de los datos y observar hechos sobre la situación real de la economía, y no de su dirección (algo que pertenece claramente a la categoría de cosas sobre las que no sabemos mucho). Teniendo esto en cuenta, estamos más interesados en cómo evolucionan las perspectivas de empleo a medio plazo y en si los datos recientes sugieren o no que debamos preocuparnos por algo.

Resulta que el mercado laboral está sano, y que los datos más recientes han sido buenos. El siguiente gráfico resume la situación, además de ilustrar la renta y el gasto de los hogares en comparación con la evolución de las tres variables durante los últimos 15 años.

Forecasting mumbo jumbo Blog charts May 12 SP-ECG1

Así, cuando las cifras de empleo son inferiores a las previsiones de consenso y conducen a titulares del tipo “los mercados vuelven a hundirse ante datos decepcionantes procedentes de Estados Unidos”, tal como ocurrió el pasado viernes, pensamos que se trata de una reacción un tanto exagerada. Esto queda más claro todavía si analizamos el patrón de publicación de datos y posteriores revisiones de las cifras de empleo durante el pasado año.

Los siguientes gráficos lo ilustran de dos formas distintas. En primer lugar, el pronóstico, los datos registrados y las revisiones posteriores en el cambio intermensual del empleo. A continuación, la diferencia entre la evolución de las cifras revisadas de empleo con la evolución sugerida por los pronósticos de consenso de dicha variable.

Forecasting mumbo jumbo Blog charts May 12 SP-ECG2
Forecasting mumbo jumbo Blog charts May 12 SP-ECG3

Está claro que los últimos doce meses han sido escenario de un trasfondo laboral algo mejor de lo que anticipaba el mercado. Cambiar de opinión sobre la fortaleza o debilidad del mercado laboral en base a datos mensuales (propensos a sufrir revisiones) es absurdo, pero cambiar el posicionamiento de inversión en base a esto es aún peor.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.