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La corriente del Atlántico Norte: la política europea podría tener que desviarse de la estadounidense en el futuro

La decisión de la Reserva Federal estadounidense de aplazar el “tapering” en su reunión de septiembre es un recordatorio de lo que significa realmente el “forward guidance” (o el “compromiso condicional”): no mucho. La actitud del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed en materia de política es que esta dependa de los datos sobre la economía. Nada del otro mundo: con ello hacen lo mismo que cualquier otro banco central, y es el mismo enfoque que aplicó la Fed durante la Gran Recesión.

Así, ¿qué conclusiones podemos sacar de la “pataleta” veraniega en torno al tapering? En última instancia, ninguna de las grandes economías parece darse prisa en cambiar su política. El crecimiento (sobre todo en lo que respecta al empleo) continúa siendo moderado, y las presiones inflacionarias siguen brillando por su ausencia.

Lo que acabará determinando en qué medida cambiará la política monetaria en el futuro –y en qué dirección– serán los cambios en estos hechos, al alza o a la baja. Y es a este respecto donde podemos encontrar algunos mensajes de peso:

  1. Aunque el consenso general es que Estados Unidos ha salido de la crisis con la recuperación más sólida y generalizada de entre los países occidentales, está claro que su crecimiento es bueno, pero no excelente. Ya habíamos comentado anteriormente lo lenta que es esta recuperación en comparación con otras de los últimos 50 años. En este contexto, resulta comprensible que la Fed considere más arriesgado actuar demasiado pronto que hacerlo demasiado tarde.
  2. La segunda observación que cabe realizar guarda relación con la naturaleza del crecimiento a la otra orilla del Atlántico. En el Reino Unido y en la eurozona, los datos justifican aún menos un cambio significativo en la postura de los bancos centrales respecto al crecimiento y la inflación, y el gasto público ha tenido una influencia mucho mayor que en Estados Unidos (ver gráficos).

North Atlantic drift September 2013 SP-ECG1

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Este ha sido el caso pese a los alardes de austeridad fiscal del gobierno británico, y a las protestas suscitadas por los dolorosos recortes aplicados en la periferia europea. En los Estados Unidos, pese a una retórica más moderada, el sector público ha reducido considerablemente su peso en el PIB, viéndose adelantado por el crecimiento del sector privado en todas las áreas. Un mensaje importante a este respecto es que el crecimiento económico vuelve a revelarse como el mejor remedio para los males fiscales.

Pero, ¿qué significa esto para los inversores? Para empezar, refuerza la lección de que analizar los hechos a largo plazo es probablemente mucho más útil que tratar de augurar las acciones de los bancos centrales. Pero sobre todo, parece peligroso asumir que el rumbo común enfilado por las políticas de tipos de interés (y por las rentabilidades de la deuda soberana a corto plazo) desde 2008 es sostenible, a juzgar por las tendencias económicas divergentes a ambos lados del Atlántico.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.