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El mercado de valores está amañado, a favor de los “operadores de baja frecuencia”

Las acusaciones de Michael Lewis dirigidas a los traders de alta frecuencia (HFT, por sus siglas inglesas) pueden verse como una revelación del verdadero problema del sistema de incentivos existente en los mercados financieros de hoy en día, o como un intento cínico y tergiversado de vender su nuevo libro.

Lo más probable es que sean las dos cosas. Por muy poco que estas actividades afecten realmente a los mercados, la realidad es que no hay un crimen sin víctimas, con lo que una investigación y algún tipo de medida regulatoria parecen apropiados. Para el inversor de a pie, sin embargo, probablemente lo mejor sea ignorarlo.

Para la mayoría de nosotros, ganar dinero invirtiendo conlleva horizontes a largo plazo, no a corto. Todo el mundo acepta que concentrarse en comprar al precio correcto e ignorar los movimientos a corto plazo de las cotizaciones es lo que funciona; la mayoría de las estrategias rentables –y en particular la inversión de tipo “value”– atribuyen su éxito a la aplicación consecuente de un enfoque durante periodos multianuales.

El problema es que, para muchos de nosotros, esto es muy difícil de hacer. Numerosos estudios académicos demuestran que los inversores, debido a un exceso de confianza o al pánico, negocian demasiado. Operar de esta forma es costoso, tanto en términos de comisiones como debido a la toma de decisiones de inversión erróneas. No obstante, la negociación excesiva y los horizontes de inversión a corto plazo no son coto exclusivo de los inversores particulares; en una industria tan concentrada en las medidas de rentabilidad a corto plazo, quizá no sorprenda que, entre los gestores de fondos, la rotación de cartera haya aumentado y los periodos de tenencia hayan disminuido. Sencillamente, muchos no tienen la paciencia necesaria para adherirse a sus propias estrategias de inversión, y esto favorece a los operadores de baja frecuencia.

Cuantos más inversores sucumban a las presiones de la volatilidad a corto plazo, más oportunidades surgirán para aquellos dispuestos a tolerarla. Cuando otros se preocupan demasiado por el corto plazo, los inversores con mayor resistencia emocional pueden encontrarse con verdaderas gangas. Y esta oportunidad de rentabilidad positiva puede superar con creces cualquier actividad de “skimming” de operaciones diarias individuales que puedan llevar a cabo los HTF.

Y a diferencia de estos, para quienes «si no fuera complicado, no se permitiría que ocurriera», esta es una ruta hacia el éxito en la inversión casi demasiado sencilla.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.