Ruido de Mercado

No hay por qué dejar que el ruido de los pronósticos del FMI interfiera con nuestras propias convicciones

Empleando la terminología de Nate Silver en su interesante libro The Signal and the Noise (comentado recientemente por nuestros colegas del blog Bond Vigilantes), esta semana ha habido mucho «ruido» (comentarios subjetivos) y muy poca «señal» (datos objetivos).

Durante el lapso informativo entre el aluvión de datos económicos de la semana pasada (por ejemplo sobre la inflación, la producción manufacturera, la vivienda y el empleo en Estados Unidos) y los grandes informes de beneficios de la semana que viene, los participantes del mercado se han concentrado en las abundantes declaraciones de banqueros centrales, políticos y expertos de todo el mundo (como por ejemplo el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el gobernador del Banco de Japón, los políticos europeos y la Reserva Federal estadounidense).

El FMI causó especial revuelo al publicar un informe semestral de perspectivas económicas mundiales (WEO) bastante sombrío, en el que advirtió de «hervor» en las bolsas (las condiciones previas a una burbuja) y revisó a la baja sus pronósticos de crecimiento global. A todos nos gustaría ser capaces de predecir la futura dirección de los mercados financieros, pero la probabilidad de tener éxito de forma consistente en esta área es nula. Por consiguiente, lo mejor que podemos hacer para maximizar nuestras posibilidades de posicionarnos de forma adecuada de cara al futuro es ser conscientes de lo que señalan los hechos actuales, de qué aspectos hay que vigilar en las respuestas de los demás inversores, y de cómo responder nosotros mismos.

Ante tal incertidumbre, resulta tentador buscar cierta certeza y dar mucha importancia a las predicciones de «expertos» como el FMI. Sin embargo, el hecho de que la entidad haya revisado la previsión que emitió hace tan solo seis meses pone de relieve el problema de dar precedencia a los pronósticos del FMI frente a los pareceres de uno mismo: este tipo de organizaciones no tienen forma de saber con mayor seguridad que el resto de nosotros lo que nos depara el futuro. Por consiguiente, frente al constante bombardeo de ruido y distracciones, es importante respaldar siempre nuestras propias convicciones, a no ser que los hechos sugieran que estamos equivocados. Si uno tiene activos en cartera en base a una evaluación de los hechos (como debería ser), que un tercero emita un pronóstico determinado –incluso si se trata del FMI– no debería significar demasiado. Por supuesto, es importante no limitarse a ignorar totalmente estos desarrollos: para empezar, la volatilidad a corto plazo que pueden generar puede dar lugar a oportunidades interesantes.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.