Ruido de Mercado

La recesión japonesa no significa que la Abeconomía haya fracasado

Según una definición –dos trimestres consecutivos de contracción del PIB–, la economía nipona entró inesperadamente en recesión en el tercer trimestre de este año. Tras cierta turbulencia inicial, la mayoría de los mercados respondieron con indiferencia, pero la noticia dio lugar a cierto nerviosismo entre algunos comentaristas, que se preguntaron si había llegado el momento de aceptar el fracaso del programa económico del primer ministro japonés, Shinzo Abe.

A nosotros, este tipo de especulación nos parece, como mínimo, prematura. La mayor sorpresa negativa se centró en dos factores principales: las existencias empresariales (uno de los componentes de la inversión corporativa) y el consumo personal. Pero si echamos un vistazo a la trayectoria a largo plazo de la contribución de estas dos variables al PIB de Japón, vemos que su cambio en el tercer trimestre (indicado con un círculo rojo en el siguiente gráfico) apenas parece significativo. De hecho, si excluimos el componente de existencias empresariales, el PIB habría crecido un 1% en el tercer trimestre, y ello pese al hecho de que este nivel de inversión corporativa habría pasado desapercibido en la mayoría de los demás trimestres. Además, identificar el cambio en las existencias como motor principal parece ser resultado de un análisis excesivo, ya que las «existencias» –como categoría– tienden a medirse de forma indirecta, como residuo de otro cálculo.

Japan GDP SP

Al mismo tiempo, el consumo personal aumentó menos de lo esperado respecto al trimestre previo, debido aparentemente al efecto aún palpable del aumento del impuesto sobre las ventas del pasado mes de abril. No obstante, comparado con la respuesta de este componente en el segundo trimestre (ver gráfico), parece que el impacto de dicha subida impositiva será breve, y las autoridades ya han aplazado el próximo aumento tributario.

Desde un punto de vista más general, el panorama económico japonés en los últimos doce meses ha sido bastante alentador. La debilidad del yen ha propiciado subidas de precios sostenidas por primera vez en muchos años, y aunque los salarios no han mostrado una tendencia similar, Japón se encuentra esencialmente en una situación de pleno empleo. En el sector corporativo, los beneficios han sido mejores de lo esperado y los dividendos han crecido a un ritmo bastante saludable. Por consiguiente, existen razones para el optimismo que podrían redundar positivamente en los mercados de renta variable japoneses. En nuestra opinión, los hechos a largo plazo no respaldan perspectivas de deterioro, pero como siempre, los comentaristas suelen ser capaces de encontrar algún dato a corto plazo para justificar sus opiniones, ya sean de tono alcista o bajista.


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