Ruido de Mercado

Grexit, Brexit, elecciones y ruido

Aparentemente, la probabilidad de que Grecia abandone la UE es del 40%. O del 25%, o del 80%. Alan Greenspan dice que solamente es cuestión de tiempo. George Soros afirma que la probabilidad es del 50%. La casa de apuestas británica William Hill ha dejado de aceptar apuestas al respecto.

La eventualidad de una salida de Grecia de la eurozona y sus posibles repercusiones está siendo analizada por un gran número de personas muy capaces e inteligentes, pero sus opiniones son extremadamente dispares. El reciente repunte de la volatilidad en las cotizaciones de la deuda griega refleja, en parte, el poco consenso que hay en torno a este tema.

Gráfico 1: Incertidumbre sobre los precios

Y el hecho que existan tantas opiniones distintas entre los más inteligentes plantea el primer problema a la hora de realizar este tipo de pronósticos: es extremadamente difícil. Ser capaz de encontrar a alguien (incluso usted) que pueda acertar este tipo de previsiones una y otra vez es imposible. Incluso si alguien ha tenido razón en el pasado, ¿cómo puede saberse si acertará en el futuro? ¿Sonó la flauta por casualidad?

No obstante, el simple hecho de que acertar en una previsión es difícil no es el principal motivo de que embarcarse en este tipo de pronosticación carezca especialmente de sentido. De lo que se trata es que resulta más difícil todavía saber cómo reaccionarán los mercados incluso si uno acierta, porque puede ocurrir de todo.

Si yo fuera capaz de garantizarles que Grecia saldrá de la eurozona, e incluso les dijera exactamente en qué momento y de qué forma se produciría esta salida, ¿cuál sería el mejor modo de ganar dinero con esa información?

Cabría esperar un aumento de la volatilidad, y los bancos podrían verse expuestos, o no. El euro podría caer, arrastrado por temores de contagio a otros países, o subir porque el problema por fin se ha resuelto. Pero lo más importante es que los mercados podrían moverse debido a factores totalmente ajenos a tal desarrollo.

Una reacción habitual de los seres humanos es querer evitar el riesgo y esperar a que las cosas se calmen, a que haya una «mayor certidumbre». La expresión de que «a los mercados no les gusta la incertidumbre» se ha convertido en un cliché, pero esto plantea un problema.

La realidad es que el nivel de incertidumbre en torno a algo tan complejo como los mercados financieros mundiales es siempre el mismo, y siempre es enorme. Lo único que cambia es lo conscientes que somos de esa incertidumbre: de vez en cuando, algún suceso repentino nos la recuerda; acto seguido, nos olvidamos de ello debido a nuestra condición humana.

Tomemos, por ejemplo, el tema relacionado de las elecciones en el Reino Unido. Un resultado discreto y único como el de unos comicios puede conllevar incertidumbre; esta vez, incluso el especialista en predicciones Nate Silver afirma que es difícil vaticinar quién ganará.

Y estas elecciones quizá tengan implicaciones fundamentales más importantes: podrían decirnos algo sobre la mayor o menor probabilidad de que el Reino Unido abandone la UE. De este modo, ¿acaso no sería mejor mantenernos en compás de espera hasta que se conozca el resultado?

Ningún libro de texto sobre estrategias de inversión exitosas a largo plazo habla de las fortunas que han ganado los inversores preocupándose de forma sistemática por cada nuevo riesgo que pueda aparecer y determinando el momento adecuado para liquidar posiciones y mantener liquidez en cartera.

En el caso de elecciones británicas pasadas, hay pocos indicios de que tal estrategia hubiera tenido sentido, aunque la preocupación en torno a lo que significará el resultado electoral para los mercados es habitual. El gráfico 2 muestra la evolución del índice FTSE 100 antes, durante y después de las últimas seis elecciones generales.

Gráfico 2: Ruido electoral

Quizá ofrezca más información que leer los posos del café en el fondo de la taza, pero no parece muy probable; no obstante, por si acaso es usted capaz de identificar un patrón significativo, esta es la situación actual.

Gráfico 3: Las elecciones de 2015

Como inversores, nos vemos afectados periódicamente por todo tipo de sucesos. En ocasiones pueden existir incluso pistas o indicios de lo que va a ocurrir en el futuro. Pero preocuparse por toda fuente de riesgo que pueda surgir no solo le impedirá conciliar el sueño por la noche: también le costará dinero. Se lo garantizo.

 


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.