Ruido de Mercado

¿El «Lunes Negro» de China?

Lunes, 24 de agosto de 2015. Acaba usted de regresar de unas relajantes vacaciones veraniegas en las playas de Portugal, o navegando por el Mediterráneo, o quizás, si es más aventurero, descubriendo la belleza natural de California. Sin embargo, los mercados no parecen estar en sintonía con su actual estado de ánimo… un mero vistazo a la pantalla WEI de Bloomberg, o a las recientes fluctuaciones de los valores liquidativos, pone fin a la relajación que sentía hasta el momento.

Los titulares de prensa tampoco ayudan: La renta variable china anula las ganancias del año (Wall Street Journal), Las bolsas europeas se unen a la caída global (Financial Times) y Lunes Negro (Daily Telegraph), después de que el FTSE 100 perdiera la cota de los 6000 puntos pocos minutos después de la campanada de apertura.

¿Qué ha ocurrido realmente en su ausencia, y cuáles han sido los factores que han impulsado los recientes movimientos del mercado?

La narrativa sobre la recuperación de Occidente y las medidas de la Reserva Federal estadounidense ha pasado abruptamente a un segundo plano en la mente de los inversores, desbancada por los riesgos de ralentización del crecimiento en China y la necesidad de medidas más eficaces: ahora que la caída del petróleo eleva la demanda de nuevas medidas de política, ¿por qué no hacen más los bancos centrales aprovechando que no hay indicios de inflación?

Parece que el mercado confía cada vez menos en la capacidad de las autoridades para contrarrestar los riesgos sobre el crecimiento de Asia y los mercados emergentes, algo que viene afectando seriamente a la confianza en un entorno en que los inversores permanecen muy atentos a las políticas a nivel global. Aunque China presenta riesgos fundamentales genuinos, las recientes caídas del mercado no obedecen a un «shock repentino de crecimiento»; al fin y al cabo, las señales de desaceleración de la economía china se remontan a comienzos de año. Sin embargo, la repentina decisión del Banco Popular de China de devaluar el yuan a principios de mes sorprendió a los mercados y acaparó la atención. La devaluación ha sido bastante limitada (un 3% en el par dólar/yuan), pero combinada con la debilidad de otros datos (el PMI manufacturero de China bajó hasta 47,1 puntos) y con la reticencia de las autoridades chinas a reducir el coeficiente de caja de los bancos, ha generado preocupación entre los inversores.

Tal como solemos comentar, los mercados no responden necesariamente a los acontecimientos en el marco temporal más lógico. En la economía global siempre confluyen un gran número de factores en un momento dado, y los inversores pueden elegir cualquiera de ellos como el foco de su atención. Con frecuencia, cuando reina el pesimismo, se concentran en aquellos que refuerzan precisamente ese punto de vista, y viceversa. De este modo, gran parte de la complejidad del mercado se destila en una sola narrativa, con lo que estos vaivenes repentinos en el sentimiento se intensifican en gran medida. En el caso que nos ocupa, y como suele ocurrir durante tales episodios, todo apunta a que la evolución del mercado chino en las últimas semanas ha estado influida de forma considerable por un proceso de retroalimentación de los precios. Esto significa que, aunque no podemos minimizar los problemas de China como mero «ruido», últimamente ha habido mucho ruido en torno al tema, tal como atestiguan los titulares concentrados en cosas bastante inanes, como el hecho de que los índices hayan caído por debajo de determinados niveles.

De este modo, parece que estamos entrando en territorio «episódico», en el que podrían surgir ciertas oportunidades. Está claro que la preocupación en torno al crecimiento en Asia está justificada, lo cual podría reducir la demanda y provocar un deterioro de los fundamentales. Con China dominando los titulares, es obvio que los mercados han descontado con creces un cambio en el sentimiento, pero no podemos saber si todos los riesgos han sido incorporados por completo en los precios. No obstante, algunos activos en otros mercados también han perdido mucho terreno con gran rapidez, con lo que tiene sentido estar atentos a las oportunidades en mercados que han sufrido caídas, pero cuyos fundamentales aún parecen bastante sólidos.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.