Ruido de Mercado

Fatiga en torno a la Fed

Tras una de las reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) más anticipadas de la historia, por fin sabemos… que todavía no sabemos cuándo la Reserva Federal estadounidense subirá los tipos de interés.

Parece que algunos traders han estado esperando en vano a noticias esclarecedoras de la Fed, cuyos oficiales han decidido nuevamente dejar inalterada la tasa de los fondos federales. No obstante, esto no parece haber sorprendido a los mercados financieros: Estados Unidos cerró ligeramente a la baja la jornada de ayer, y la mayoría de las plazas europeas comenzaron la sesión de hoy con un ligero descenso. Todo apunta a que los temores en torno al contagio potencial del bajón económico de China al resto del mundo, unidos a la volatilidad resultante en los mercados, ya habían reducido las expectativas de una subida de tipos de la Fed en septiembre.

La influencia de factores más amplios sobre la Fed

De hecho, la Fed citó estos riesgos para el crecimiento global y el endurecimiento de las condiciones financieras –específicamente «las caídas de la renta variable, la nueva apreciación del dólar y el ensanchamiento de las primas de riesgo»– como dos de los tres factores que motivaron la decisión de mantenerse en compás de espera. El tercer factor que jugó un papel clave en la decisión de ayer fue la presión a la baja sobre la inflación ejercida por el descenso de los precios del petróleo, por la mayor fortaleza del dólar y por los menores precios de las importaciones (exacerbados por el bajón de China y de otros mercados emergentes). La Fed reconoce que el ritmo de creación de puestos de trabajo y de descenso de la tasa de paro ha sido impresionante hasta la fecha, pero en este entorno prefiere dejar que el mercado laboral continúe mejorando a fin de acercar la inflación a su objetivo del 2% (que, en opinión de la entidad, se alcanzará de cara a 2018).

Sin embargo, pese al giro del comité de política monetaria hacia una postura en general más expansiva, su presidenta Janet Yellen hizo hincapié en que su previsión económica global no ha cambiado de forma sustancial: aunque existen riesgos vinculados a China y otros mercados emergentes, la economía estadounidense continúa creciendo, tal como reflejan las cifras de gasto de consumo e inversión. La mayoría de los miembros de la Fed todavía creen que la primera subida de tipos tendrá lugar en 2015 (tan solo un par en 2016) y Yellen reiteró su preferencia por un endurecimiento monetario lento y estable. Sin duda alguna, el banco central estadounidense querrá evitar a toda costa causar cualquier golpe capaz de desestabilizar la recuperación económica.

Ciertamente incierto

Ahora, el problema es que la única certidumbre que pueden extraer los participantes del mercado de la decisión de ayer es que la incertidumbre continúa. Da la sensación de que los inversores se hallan en un estado de hastío casi melancólico en torno al debate constante de ahora sí/ahora no subirán los tipos, algo a lo que algunos medios de comunicación están comenzando a llamar «fatiga en torno a la Fed». No obstante, volveremos a experimentar todo este proceso –posiblemente varias veces– antes de que la Fed acabe por apretar el gatillo. Así, no sorprende que algunos comentaristas se hayan comenzado a preguntar si acaso el riesgo no se está convirtiendo en subir tipos demasiado tarde, en lugar de hacerlo demasiado pronto.

La Fed parece estar enviando mensajes contradictorios. Por un lado, Yellen llegó a afirmar que la recuperación ha «avanzado lo suficiente… como para abogar por una subida de los tipos de interés en este momento»; por otro, la Fed ha indicado que está considerando factores más allá del crecimiento doméstico, y que las condiciones económicas en el resto del mundo –así como la volatilidad de los mercados financieros globales– pueden influir sobre su decisión. Esta ampliación de las condiciones de las que depende una subida de tipos conlleva una mayor complejidad de los factores que debe analizar todo aquel que trata de predecir cuál será el próximo paso de la Fed. ¿Existe algún motivo para pensar que estas condiciones experimentarán un cambio sustancial antes de que termine el año? ¿Y qué hay de 2016? ¿Podemos pronosticar con cierto grado de certidumbre cuándo disminuirán los riesgos en torno a los mercados emergentes? ¿Cuándo se estabilizarán los mercados? ¿Cuándo volverá la inflación?

Un entorno de inversión fértil

Para nosotros, todo esto no hace más que reforzar la opinión que ya hemos expresado tantas veces en este blog (como por ejemplo aquí, aquí, aquí, aquí y aquí): dedicar demasiado tiempo y energía a intentar desentrañar cualquier señal útil (desde una perspectiva de asignación de activos a largo plazo) de las minucias del discurso y actuación de las autoridades no solo es fútil, sino potencialmente peligroso. Peligroso en el sentido de que sobrestimar la relación entre una medida tomada por un banco central y las condiciones económicas reales puede distraernos de los factores fundamentales que importan de verdad. En nuestra opinión, dichos factores todavía apuntan a un entorno en que parece poco probable que la creciente recuperación en Occidente se vea desestabilizada por riesgos (genuinos) en partes de los mercados emergentes, sobre todo en un mundo en que el abaratamiento de las materias primas está ayudando a poner dinero en el bolsillo del consumidor.

En tal entorno, como siempre, queremos evitar vernos distraídos por el «ruido», o contribuir al mismo. Dicho esto, estamos convencidos de que vale la pena ser conscientes del ruido de los demás y seguir muy de cerca los fundamentales en relación a una volatilidad injustificada en los precios de los activos. Este tipo de volatilidad suele crear entornos de inversión fértiles, así que este será nuestro enfoque hasta, durante y después de la próxima reunión de la Fed.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.