Artículo

Una suerte oír hablar de «Getting Lucky»: el papel de la suerte a la hora de invertir y cómo pensar sobre la ineficiencia del mercado

Hace una semana tuve el privilegio de asistir a una ponencia del ilustre e inspirador Howard Marks, de Oaktree Capital, en el marco de la serie de conferenciantes destacados de CFA. La sala estaba totalmente llena, y la sesión fue una de las de mayor público en un acontecimiento de CFA de este tipo.

Howard basó su ponencia en su memo «Getting Lucky», publicada en 2014. Su tesis es que la suerte ha jugado un papel importantísimo en su propio éxito y en el de muchas otras personas: una combinación de haber nacido en el momento oportuno, en el país adecuado, haber asistido a las escuelas adecuadas, obtenido los trabajos apropiados y haber tomado las decisiones de inversión correctas.

Así, ¿por qué acudió tanta gente para oír a alguien afirmar que ha tenido suerte? El público estaba interesado en la evaluación de Howard de la industria de la inversión y en su opinión sobre qué enfoques funcionarán o no en adelante. ¿Es necesario tener suerte? De ser así, ¿es posible mejorar la probabilidad de tenerla?

Howard explicó que la suerte ocurre cuando la preparación se cruza con la oportunidad. A la hora de invertir, la rentabilidad es lo que ocurre cuando los acontecimientos chocan con una cartera existente. Por supuesto, el futuro es una incógnita: lo único que sabemos es que los acontecimientos nos sorprenderán. Para que un inversor tenga razón y gane dinero, tienen que pasar varias cosas; su análisis debe ser correcto, el futuro no solo tiene que desarrollarse según sus expectativas, sino además en el momento preciso. Se requiere suerte, y esta juega un enorme papel en el resultado.

Dicho esto, no basta con tener suerte. Invertir con éxito requiere capacidad técnica (para poder encontrar activos que cotizan a precios anómalos) y la existencia de mercados ineficientes (nadie puede batir a un mercado eficiente, pues este ya descuenta toda la información disponible). Howard piensa que ningún mercado es perfectamente eficiente, ya que esto requeriría que sus participantes fueran objetivos e impasibles, lo cual se opone a su naturaleza humana.

Su conclusión es que los mercados son «cíclicamente ineficientes». En marzo de 2009, los inversores tenían tanto miedo que los precios alcanzaron niveles que Howard describió (en su libro titulado Lo más importante para invertir con sentido común) como la oportunidad de inversión más atractiva que había visto en su carrera laboral (el gráfico 1 muestra el panorama global de los mercados de renta variable).

Jenny Get lucky Oct 2015 SP

En épocas más normales, cuando los precios reflejan en mayor medida los fundamentales, es casi imposible generar rentabilidades decentes si no es gracias a la suerte. En parte, este es el motivo por el que creemos que el énfasis en el alfa incremental –capturar rentabilidades excedentes mes tras mes– no siempre es la mejor estrategia. Una estrategia de inversión sostenible debe concentrarse en comprender cuándo y dónde surgen ineficiencias en los mercados.

Las palabras de Howard Marks fueron un recordatorio oportuno de varias cosas: de que necesitamos una combinación de  buen análisis (identificar activos con precios anómalos), de que los mercados no son eficientes, de que se necesita paciencia (en su libro menciona el «oportunismo paciente» en cinco ocasiones) y de que la suerte juega un papel significativo. No hay muchos inversores que piensen en la misma línea que la filosofía Episode de M&G, pero Lo más importante para invertir con sentido común y las memos de Howard Marks se acercan bastante.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.