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El precio del petróleo no es el crecimiento global

El mundo es difícil de entender, pero al ser humano no le gusta parecer estúpido. Para salvar la brecha entre estas dos fuerzas opuestas, creamos historias que nos permiten simplificar el mundo y pontificar con confianza frente a clientes y durante cenas formales.

Actualmente, la historia parece ser que «China se está ralentizando, quiere menos petróleo, el precio del crudo cae y esto nos perjudica a todos». De aquí se desprende la interpretación de que una caída del precio del petróleo nos revela algo sobre la precariedad del crecimiento mundial.

¿Cuánto nos ha contado el precio del petróleo sobre el crecimiento global en el pasado? Lo cierto es que no mucho.

El precio del petróleo no es el crecimiento global

La comparativa de cambio porcentual en tasa interanual del petróleo y del crecimiento nos revela una caída simultánea en 2008, y quizá una subida conjunta alrededor del año 2000, pero la relación entre ambas variables parece débil.

El precio del petróleo no es el crecimiento global

Esto no debería sorprender a nadie. Pese a su importancia, el petróleo no es más que un componente de la economía mundial. Se trata de una materia prima, cuyo precio viene determinado por su demanda, pero también por su oferta. Hace unos meses, de hecho, la gente se concentraba precisamente en el suministro de crudo. Por aquel entonces, la historia era que «el alto precio del petróleo a finales de la década del 2000 provocó un aumento de la producción, incluidas las innovaciones del gas de lutita; la OPEP no ha recortado la producción, y ahora existe un exceso de petróleo, motivo por el que el precio está cayendo».

Tanto la historia del año pasado como la de este año tienen parte de verdad. Lo que importa es la oferta y la demanda, y tal como viene señalando desde hace tiempo Woody Brock, de Strategic Economic Decisions, las curvas de oferta y de demanda de petróleo presentan pendientes elevadas: de los dos gráficos que aparecen más abajo, el mercado se parece más al de la derecha que al de la izquierda. Así, cambios leves en la cantidad demandada u ofrecida conducen a grandes cambios en el precio.

El precio del petróleo no es el crecimiento global

La curva de demanda es empinada porque a la mayoría de las compañías e individuos les cuesta cambiar con rapidez la cantidad de combustible  que utilizan como respuesta a un cambio en su precio. En el caso de la oferta, la fuerte pendiente de la curva se debe a que, pese a la tan recalcada flexibilidad de la producción de petróleo de esquisto, todavía es razonablemente difícil reducirla con rapidez. Más importante aún para la oferta, según destaca Brock, es el hecho de que muchos países productores de petróleo no tratan de maximizar su beneficio, sino sus ingresos: su objetivo es generar liquidez (por ejemplo, en países que necesitan financiar sus presupuestos), con lo que si el precio cae, necesitan producir más, no menos.

La demanda y la oferta son importantes, y conducen a una mayor volatilidad; sin embargo, debido a que el mercado de renta variable chino y el precio del petróleo han caído al mismo tiempo, hemos cambiado nuestra historia para que se concentre enteramente en la demanda.

Esto es tan erróneo como pensar que una caída de los precios del crudo perjudicará necesariamente al crecimiento futuro. En el mundo hay más compañías que compran petróleo que compañías que lo producen; al igual que los particulares que llenan el depósito en la gasolinera, se han beneficiado de un recorte en sus costes. Esto debería verse como un desarrollo positivo.

Por último, vale la pena recordar que incluso si el precio del petróleo nos dice algo sobre lo que le ocurrirá al crecimiento global (o lo que le ha ocurrido), existen consideraciones adicionales: el PIB no equivale al beneficio corporativo, y el beneficio por sí solo no nos dice nada sobre la rentabilidad en el mercado de renta variable, excepto a muy largo plazo (tal como comenté aquí).  Las historias son divertidas y tranquilizadoras; en el mundo de la inversión, por desgracia, el concepto de la navaja de Ockham (según el cual la explicación más sencilla es siempre la mejor) no siempre es válido.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.