Artículo

¿Podría un petróleo estable propiciar un cambio rápido en la opinión del mercado sobre la inflación y los tipos de interés?

Ante el repunte de la inflación y el buen tono del crecimiento económico en Estados Unidos, el mercado se muestra notablemente optimista sobre la futura evolución de los tipos de interés. Nosotros consideramos poco probable que la inflación plantee un problema a los bancos centrales de corto a medio plazo, pero el cambio experimentado por las expectativas del mercado en las últimas semanas parece apoyarse en una base frágil, y en este sentido es vulnerable.

En los últimos años, la volatilidad de los precios del petróleo ha ejercido una poderosa influencia –tanto inflacionaria como deflacionaria– en los niveles del IPC general. Tal como ilustra el siguiente gráfico, los cambios en la inflación de los precios del petróleo y la tasa principal del IPC guardan una relación bastante estrecha. Pero esta experiencia también muestra la naturaleza transitoria de dicha relación: los precios del crudo no nos dicen nada sobre las presiones de inflación subyacentes, medidas por el IPC básico.

¿Podría un petróleo estable propiciar un cambio rápido en la opinión del mercado sobre la inflación y los tipos de interés?

La caída de los precios del petróleo durante 2015 ejerció una fuerte presión a la baja sobre el IPC general. No obstante, una diferencia importante en comparación con el periodo 2008/2009 (cuando los precios del petróleo registraron una caída similar) es que el IPC subyacente ha venido acelerándose, no decelerándose. Además, el trasfondo del mercado laboral es claramente distinto, al haberse acelerado el crecimiento medio del beneficio.

Aunque no podemos saber cuál será el rumbo de los precios del crudo en adelante, las expectativas de consenso (si sirven de algo) sugieren que la distribución de probabilidades se aleja de una repetición de la caída del 50% experimentada el año pasado. Si asumimos que los precios del petróleo permanecerán en su nivel actual (de 28 dólares por barril), su peso sobre la tasa principal de inflación comenzará a disminuir de forma notable a partir de julio (la línea de color púrpura en el gráfico 1), y por supuesto, ya no ejercerá presión alguna a partir de enero del próximo año.

El siguiente gráfico muestra lo anterior de forma más detallada: a fin de 2015 (los datos de inflación más recientes), la cifra principal de IPC era más de 100 puntos básicos más baja debido al efecto de la energía. La línea roja muestra cómo persistiría este lastre incluso si la energía permaneciera al nivel de fin de 2015 (así que a diciembre de 2016, tras 12 meses de estabilidad, no existe impacto alguno sobre la inflación general), y la verde muestra el posible efecto de la energía si esta aumentara a un ritmo de un 1% mensual.

¿Podría un petróleo estable propiciar un cambio rápido en la opinión del mercado sobre la inflación y los tipos de interés?

La atención del mercado se ha centrado en el potencial a la baja, tanto de la inflación como del crecimiento. Sin embargo, la dinámica de inflación subyacente ha mostrado propensión a subir, no a caer, y la economía ha continuado su expansión. Por consiguiente, el riesgo de un cambio en las creencias del mercado respecto a la inflación y el crecimiento es considerable.

¿Podría un petróleo estable propiciar un cambio rápido en la opinión del mercado sobre la inflación y los tipos de interés?

A la luz de dicho riesgo, el mercado de renta fija parece vulnerable. En la última semana de 2015, los precios del mercado monetario estadounidense reflejaban una probabilidad superior al 50% de que la Reserva Federal vuelva a subir sus tipos de interés en su reunión de política monetaria de marzo de 2016. Ahora, esta probabilidad ha caído hasta alrededor del 10%, el nivel mínimo que registró el año pasado. En nuestra opinión, esto se ha debido en mayor medida a la volatilidad general de los precios de los activos (centrada básicamente en el petróleo y China) que a una evaluación sopesada de los datos fundamentales.

El margen de reversión de gran parte de este comportamiento –y de las pérdidas asociadas en renta variable– es bastante alto.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.