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Propensión al cambio: en busca de información y sesgo en los pronósticos de mercado

Los últimos meses han sido dolorosos para los inversores: varios índices de renta variable han cruzado el umbral emocional, pero totalmente arbitrario, que demarca un «mercado bajista». Al mismo tiempo, la narrativa en torno al panorama fundamental ha cambiado. Las opiniones pesimistas han proliferado, y los comentaristas que las expresan han recibido una mayor atención de los medios de comunicación. Sin embargo, cabe preguntarse en qué medida está justificado esto último. ¿Han respondido los mercados a este cambio en las perspectivas, o han sido las propias perspectivas las que han respondido a la evolución de los mercados?

Desde julio de 2015 hasta febrero de 2016, la mediana del pronóstico de crecimiento del PIB estadounidense en 2016 calculado por Bloomberg cayó un 0,4%. Esto quizá no parezca un giro radical, pero la distribución de los pronósticos es más reveladora. El pasado mes de noviembre, un 77% de los pronosticadores anticipaban que el crecimiento iba a superar el 2,5%. En febrero, un mero 14% tenía esta expectativa.

Propensión al cambio: en busca de información y sesgo en los pronósticos de mercado

Al continuar el retroceso de los mercados en 2016 e intensificarse la sensación de malestar, da la sensación de que la perspectiva de una recesión en Estados Unidos se ha convertido en una parte significativa de las distribuciones probabilísticas de los inversores.

En esta entrada ya destacamos el hecho de que los temores de recesión parecen exagerados, y no quiero repetir esos argumentos aquí. Donde sí quiero incidir ahora es en la rapidez y facilidad con la que han cambiado las creencias. La narrativa ha pasado de recuperación sostenida a verdadera preocupación (y en ocasiones pánico) en cuestión de meses, y ha surgido un sesgo bajista en las percepciones de riesgo.

Propensión al cambio: en busca de información y sesgo en los pronósticos de mercado

Para nuestro enfoque de inversión, la distribución de las creencias suele ser más importante que el propio pronóstico puntual. No creemos poder saber mejor que nadie cuál será el PIB de Estados Unidos, pero si podemos observar un exceso de confianza en los demás –ya sea positivo o negativo–, quizá sí seamos capaces de decir algo sobre la probabilidad de una sorpresa. Identificar sesgos en las visiones de consenso puede proporcionar oportunidades de inversión.

Estos sesgos pueden adoptar formas diferentes. A veces, los pronosticadores permiten que sus opiniones a largo se vean excesivamente afectadas por el corto plazo, y suelen verse afectados por el efecto anclaje ante datos contradictorios persistentes. Por ejemplo, los inversores y los economistas han tardado mucho en revisar a la baja sus expectativas de inflación pese a datos repetidamente inferiores a lo esperado desde los años ochenta. De haberse identificado, hubiera podido aprovecharse una oportunidad en renta fija que no se repetiría en varias décadas.

Cabe la posibilidad de que estemos viendo algo similar en China hoy en día. Las expectativas de crecimiento no se han cumplido en ningún año desde 2012, pero los pronosticadores no han dejado de predecir mayores niveles de crecimiento a un año vista. No ha sido hasta hace poco, en los pronósticos más recientes para 2017, que vemos una señal de que la balanza podría haberse decantado hacia el pesimismo.

Propensión al cambio: en busca de información y sesgo en los pronósticos de mercado

Tales cambios rápidos y significativos de las expectativas merecen considerarse, y creo que hoy en día pueden verse sesgos conductuales. La percepción de riesgo ha aumentado debido a las caídas de precios de los activos. Así, las noticias se interpretan de forma selectiva debido a esta negatividad y al deseo de racionalizar las fluctuaciones a corto de los precios. Los comentaristas se han obsesionado con historias como China, y apenas hablan de la robustez general de las economías estadounidense y europea. Los desarrollos positivos se pasan por alto, y los negativos se destacan y presentan como confirmación del nuevo y sombrío panorama.

Es sin duda plausible que los riesgos para el crecimiento estadounidense y global hayan aumentado en los últimos meses, pero tras una evaluación objetiva, resulta difícil justificar el grado en que ha cambiado la narrativa y se ha capitulado respecto a las creencias previas. Cambios poco meditados y de naturaleza emocional en el conjunto de probabilidades percibidas puede indicar la dirección de posibles sorpresas, y ahí radica una oportunidad potencial.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.