Ruido de Mercado

¿Cómo deberían enfocar el brexit los inversores conductuales?

A los gestores de fondos británicos y europeos se les está preguntando de forma creciente sobre sus puntos de vista en torno a la eventual salida del Reino Unido de la UE, el llamado brexit. Muchos responderán con un “nosotros no hacemos predicciones”. Los más ambiciosos puede que añadan que «a los mercados no les gusta la incertidumbre, así que la volatilidad podría crear oportunidades».

Como seres humanos, encontramos estos mismos clichés manidos sumamente insatisfactorios: queremos creer que hay alguien por ahí que sabe la respuesta. Pero, ¿es posible decir algo más? ¿Cómo podemos enfocar cuestiones como el brexit como inversores conductuales?

¿Qué es lo que buscamos?

Nosotros no creemos que se pueda superar a la sabiduría colectiva del mercado a la hora de predecir el futuro de sus fundamentales.

Afirmar que uno tiene una ventaja informativa sobre los demás a la hora de interpretar la cuestión del brexit equivale a sugerir que comprende mejor cuál es la voluntad del pueblo británico, que conoce en mayor profundidad los entresijos legales de la UE y que tiene una percepción personal de cómo pueden desarrollarse las negociaciones entre los distintos grupos políticos. Por último, estaría además afirmando que intuye cómo responderán los precios de los activos, teniendo incluso en cuenta todo lo demás que pueda estar sucediendo en el mundo.

En nuestra opinión, esto es prácticamente imposible. En vez de ello, el enfoque «episódico» busca casos en los que el mercado pueda estar mostrando señales de sesgo, como el miedo a lo que podría deparar el corto plazo, la extrapolación del pasado, un exceso de confianza en las creencias sobre el futuro, etc. ¿Qué pinta tienen los mercados británicos hoy en día?

¿Hay señales de pánico?

Pese a lo que digan los titulares, el comportamiento de los mercados de renta variable y de deuda gubernamental del Reino Unido no ha mostrado grandes señales de pánico. Los gilts se han comportado en línea con otros bonos soberanos de países desarrollados.

¿Cómo deberían enfocar el brexit los inversores conductuales?

Es cierto que las acciones han pasado apuros en lo que va de año, pero este ha sido también el caso en gran parte del mundo.

¿Cómo deberían enfocar el brexit los inversores conductuales?

Lo más interesante aquí es que la mayoría de los argumentos bajistas sobre el brexit se han centrado en sus implicaciones perjudiciales para el crecimiento del Reino Unido y la libra esterlina. Sin embargo, podemos ver que el índice FTSE Small Cap –que está más íntimamente relacionado con la economía británica– ha superado al FTSE 100, un indicador global en el que alrededor de un 70% de los beneficios procede del extranjero, lo cual lo convierte en un beneficiario potencial de la debilidad de la libra. Si tenemos además en cuenta que las valoraciones siguen siendo razonables, aquí no parece que los temores de brexit estén teniendo una influencia excesiva.

¿Cómo deberían enfocar el brexit los inversores conductuales?

Exceso de confianza, narrativas incoherentes y extrapolación

Un área en la que sí podríamos ver la aparición de una oportunidad episódica es la relativa a la divisa. Pese a la dificultad notoria de predecir los tipos de cambio, la opinión de consenso hoy en día parece ser que el brexit comportará una caída de la libra.

Lo que tiene esto de interesante no son los méritos de dicha tesis (pues hay argumentos de peso tanto a favor de una apreciación como de una depreciación), sino el hecho de que ha aumentado la intensidad con la que la gente cree en la misma sin que los hechos hayan cambiado. Más bien parece que este punto de vista ha ganado popularidad debido sobre todo a que la libra ya estaba cayendo.

¿Cómo deberían enfocar el brexit los inversores conductuales?

Es fácil presentar el brexit como la causa de esta debilidad, aunque nada en absoluto indica que una salida del Reino Unido de la UE se haya vuelto más o menos probable.

¿Cómo deberían enfocar el brexit los inversores conductuales?

La justificación generalizada es, simplemente, que esta debilidad obedece a la proximidad del referéndum. Si este es el motivo real, denotaría sin duda el tipo de cortoplacismo susceptible de crear oportunidades. De modo similar, el argumento para la debilidad de la libra que ha acaparado más titulares –que la incertidumbre en torno a la votación podría causar una interrupción en los flujos de capitales– implicaría también que los inversores no están haciendo evaluaciones a largo plazo.

Los cambios en las historias que los inversores se cuentan a sí mismos para explicar el mundo se asocian con frecuencia a cambios emocionales, más que fundamentales. Hace tan solo unos meses, lo único de lo que quería hablar todo el mundo como motor de los movimientos entre la libra, el dólar y el euro eran los diferenciales de los tipos de interés y la política monetaria. La balanza por cuenta corriente del Reino Unido era un factor eminentemente ignorado. Pero teniendo en cuenta que los salarios británicos continúan mostrando un crecimiento alentador, y que en la eurozona se perfila como más probable una relajación que un endurecimiento monetario, comprometerse a una apuesta unívoca podría resultar peligroso.

¿Cómo deberían enfocar el brexit los inversores conductuales?

Como todos sabemos, pero a veces olvidamos, un tipo de cambio implica dos partes en movimiento. Concentrarse en una sola influencia en una de estas mangas sería una señal patente de exceso de confianza.

El brexit es un riesgo conocido, pero con consecuencias desconocidas. De momento, hay pocos indicios de que las influencias conductuales estén impulsando a los mercados como respuesta a este, aunque la disposición de los inversores a ajustar la narrativa a lo que pueden ser movimientos muy caóticos en los mercados de divisas quizá sugiera que hay margen para que se imponga el comportamiento episódico.

En definitiva, intentar predecir el futuro puede ser muy arriesgado, aunque es posible que la volatilidad presente oportunidades.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.