Ruido de Mercado

Nóminas no agrícolas: datos, miopía y fortaleza en la economía estadounidense

A los seres humanos nos gusta pensar que sabemos más de las cosas de lo que en realidad alcanzamos a conocer sobre ellas. Esto es quizá más cierto en el ámbito de las finanzas que en ningún otro, ya que la abundancia de datos que existe en este espacio se presta especialmente al análisis, a la pseudociencia y a la intervención de “expertos”.

Uno de los puntos de datos que más atención atrae son las nóminas no agrícolas en Estados Unidos, que es un indicador de la creación de nuevos empleos. Aunque dichos puntos de datos específicos son importantes a la hora de representar tendencias, no suelen decir gran cosa (como Barry Ritholtz viene señalando desde hace años), y pese a estar basados en muestras, verse afectados por acontecimientos excepcionales y extraordinarios y experimentar fuertes y frecuentes revisiones, ello no evita que los periodistas y otros especialistas traten de sacar partido de la más mínima sorpresa que se produce en ellos. En esta línea, el hecho de que la cifra de las nóminas no agrícolas en el mes de mayo se tildase de “pésima” y “sorprendente” tuvo un efecto sobre multitud de variables, desde los precios de la renta variable europea hasta las expectativas de incremento en los tipos de interés en Estados Unidos.

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Incluso la propia Fed llegó a reconocer el impacto de este punto de datos único al referirse a que:

“Las expectativas de los participantes del mercado en relación con la concreción de la política monetaria durante la reunión del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) mejoraron considerablemente a mitad del periodo [con respecto a la reunión de abril], principalmente en respuesta a los anuncios en materia de política monetaria. Sin embargo, éstas empeoraron sustancialmente tras la publicación de los datos del mercado laboral correspondientes al mes de mayo”.

Por tanto, a la vista de lo anterior parece que las cifras laborales de dicho mes fueron suficientes para suscitar un marcado giro en la visión de los inversores acerca de las tendencias a más largo plazo.

La siguiente es la misma tabla pero, en este caso, incluye el último anuncio sobre las nóminas no agrícolas en Estados Unidos.

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Desde una perspectiva largoplacista, la publicación de mayo parece contener poca información.

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El panorama de tímido crecimiento en la economía estadounidense se ve escasamente modificado con respecto a los datos de hace un par de meses, lo cual pone de manifiesto los riesgos de interpretar este tipo de datos. Incluso teniendo en cuenta que el voto del Reino Unido a favor del Brexit ha introducido un cierto grado de incertidumbre general, el presidente de la Reserva Federal de San Luis (partidario de no endurecer la actual política monetaria) –James Bullard– afirmó que probablemente su impacto sobre los Estados Unidos sería “prácticamente nulo”.

Pese a esta estabilidad relativa en los datos, parece que el abanico de escenarios que los inversores están dispuestos a barajar ha variado sustancialmente. De hecho, la probabilidad que presuponen los mercados de que tenga lugar un incremento en los tipos antes de septiembre se ha desplomado desde un 61,1% antes de la publicación de las cifras de las nóminas no agrícolas del mes de mayo hasta un 19,2% en la actualidad, y las tires del bono del Tesoro a 30 años se encuentran hoy más de 30 pb por debajo de los niveles que registraban entonces.

Este es precisamente el tipo de evolución que puede generar oportunidades de inversión. La mayoría de nosotros sabe que las visiones a corto plazo tienen poco valor a la hora de predecir el futuro. Además, ni siquiera podemos estar seguros de que los datos más recientes sean correctos, y es que desde el año 2000 las cifras de crecimiento del PIB estadounidense han terminado por modificarse en un 1,2% de media entre sus versiones inicial y final. El grado de incertidumbre que introduce esta variación es enorme si se tiene en cuenta que el crecimiento medio del Producto Interior Bruto durante dicho periodo fue de tan solo un 2,3%, y se trata de un patrón que se repite en otros países.

En consecuencia, que los mercados oscilen marcadamente a partir de datos a corto plazo podría suponer una importante ventaja para aquellos que cuentan con horizontes temporales más largos.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.