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Desconfíe de las narrativas sencillas: el estancamiento y los «espíritus animales»

El pasado martes hablé sobre cómo pueden utilizarse los gráficos para contar historias excesivamente simplistas, y como nuestra decisión de aceptarlas sin más o bien profundizar en los detalles suele depender de la medida en que confirmen o no nuestras creencias previas. Actualmente, el mundo de las finanzas parece proporcionarnos un par de ejemplos para ilustrar lo anterior.

El miércoles, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York publicó una entrada de blog sobre el estancamiento de los salarios en Estados Unidos (un tema controvertido también patente en gran parte del mundo desarrollado). La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a ver gráficos como el siguiente, que muestra un marcado giro en la dinámica de crecimiento salarial desde que el precio del petróleo se disparara en 1973.

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Como en tantas otras tendencias a largo plazo, la demografía parece haber jugado un papel al respecto. La Fed de Nueva York destaca que la gente joven experimenta un mayor crecimiento de sus salarios a medida que envejecen, el cual toca techo entre los 35 y los 55 años.

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Por consiguiente, dado el envejecimiento de la población estadounidense, sería razonable esperar una ralentización del crecimiento salarial agregado. En un artículo académico publicado en mayo, sus autores explican que el crecimiento de los salarios en las etapas iniciales de la carrera profesional de las personas es más pronunciado en las economías desarrolladas, con lo que esta ralentización del crecimiento salarial a medida que envejece la población se notará en mayor medida en estos países.

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Esto tiene implicaciones importantes para los inversores. ¿Deberíamos observar una menor presión salarial desde la crisis debido a la «abundancia cíclica de mano de obra»? ¿O nos hallamos quizá ante una tendencia más permanente?

Quienes se inclinen por la primera opción podrían sugerir que la presión salarial acabará intensificándose, lo cual se traduciría en la necesidad de normalización de los tipos de interés. Los defensores de la segunda podrían afirmar que la política monetaria puede mantenerse relajada durante mucho más tiempo sin una presión inflacionaria significativa.

Al analizar estas cuestiones, los inversores deben pensar de forma objetiva, en lugar de elegir el argumento que encaje con su propia narrativa política o ideológica.

¿Existe una falta de espíritus animales? Expresar actitudes en un gráfico es muy difícil.

El concepto relacionado de los «espíritus animales» –o el «optimismo espontáneo»– introducido por Keynes presenta dificultades similares. Muchas personas tienen una interpretación subconsciente poco precisa sobre el estado del mundo: al estancarse los salarios en las economías desarrolladas, las compañías también se muestran poco inclinadas a invertir, y el comercio global se ha desplomado. Estos desarrollos suelen vincularse a un descenso de la demanda agregada, motivado por una falta de confianza en el futuro.

Pero del mismo modo en que la cuestión de los salarios no es tan sencilla como puede parecer, tampoco lo son el comercio mundial y la inversión corporativa. El comercio global ha visto disminuir su valor en dólares, pero los volúmenes han mostrado mucha más solidez.

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Los cambios de precio no siempre reflejan el sentimiento, y resulta difícil adoptar lo anterior como prueba de falta de optimismo espontáneo. De forma similar, pese a la innegable preocupación existente en torno al gasto de capital en los mercados desarrollados, el análisis top down de la inversión privada denota salud, y hay argumentos de peso que explican por qué la actividad creciente podría no verse reflejada en las cifras agregadas.

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Estos ejemplos muestran que la situación siempre es más compleja de lo que sugieren nuestras narrativas subconscientes, y por muy tentador que resulte inclinarse hacia uno u otro punto de vista, vale la pena recordar lo siguiente:

«Cuando [los expertos] no están de acuerdo, ninguna opinión puede considerarla cierta un no experto».

Bertrand Russell, Let the People Think (1941)

Esto no significa que debamos abandonar el análisis, pero sí intentar ser mucho más agnósticos de lo que estamos inclinados a ser. Nuestro deseo intrínseco de certidumbre significa que a menudo nos resulta incómodo afirmar que desconocemos la respuesta a un problema.

El equipo Episode piensa que estar dispuesto a afirmar que uno no sabe algo, e intentar mantener una visión objetiva del modo en que otros llegan a sus propias conclusiones y evaluaciones, puede ser muy útil para los inversores. De este modo, buscar periodos en los que las valoraciones de mercado reflejan un exceso de confianza de los demás puede ser crucial para identificar oportunidades de inversión.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.