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¿Será la Fed la verdadera ganadora en las elecciones de EE. UU.?

La mayoría de los comentarios sobre las elecciones de hoy comienzan con una serie de salvedades: «el resultado es incierto», «no sabemos qué políticas estará dispuesto a/será capaz de implementar el ganador» y «la evolución de los mercados dependerá de multitud de fuerzas adicionales». Quizá sea sensato detenernos aquí.

Está sobradamente reconocido que el desenlace es difícil de pronosticar, seguramente porque la experiencia ha demostrado los riesgos que conlleva un exceso de confianza en los resultados de las elecciones. Por lo que respecta a la respuesta del mercado en el corto plazo, no obstante, parece existir un consenso claro. La mayoría de los comentarios sugieren que una victoria de Clinton provocaría un «rally de alivio» de los activos de riesgo, mientras que una victoria de Trump se traduciría en «comportamiento averso al riesgo».

Estos pronósticos podrían ser correctos, o constituir incluso profecías autocumplidas, pero la pregunta para los inversores es siempre la misma: «si todo el mundo piensa de esta forma, ¿cómo puedo ganar dinero con ello?». Emitir pronósticos puede ser divertido, pero nuestro enfoque preferido para gestionar dinero es responder a los acontecimientos, o como Tristan discutió recientemente, buscar casos en los que los precios denoten un exceso de confianza sobre uno u otro desenlace.

¿Qué debería preocuparnos realmente?

El impacto real de las elecciones se prolongará durante muchos años, de formas complejas e interconectadas con multitud de dinámicas globales. Más que el resultado propiamente dicho, lo importante será si representa o no un paso intermedio hacia un cambio más amplio. Creemos que el resultado de los comicios podría ser revelador en dos áreas principales.

  1. Política económica

Tanto Trump como Clinton se han mostrado dispuestos a aplicar políticas fiscales más acomodaticias para intentar estimular el crecimiento. En el contexto de cambios generales de consenso de las autoridades –como hemos comentado aquí y aquí– esto podría ser significativo. El siguiente gráfico muestra cómo la atención ha pasado a centrarse en la política fiscal (los dos picos previos en 2012 y 2013 coincidieron con los temores en torno al «precipicio fiscal» en Estados Unidos).

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¿Qué significa una mayor expansión fiscal para los inversores? Si logra estimular el crecimiento, puede traducirse en tipos de interés crecientes y mayores presiones inflacionarias. Pero la política fiscal puede adoptar muchas formas, con diferentes impactos en función del estado de la economía en ese momento. El año pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un extenso documento sobre este tema, en el que sugería que los recortes de impuestos podrían ser el modo más efectivo de estimular el crecimiento, mientras que el aumento del gasto público parece tener un mayor efecto en las economías en vías de desarrollo.

En este sentido, una presidencia de Trump con un mayor énfasis en los recortes impositivos y el gasto en infraestructura podría ser la que más favorezca a la Fed. Además, las áreas en las que Trump tiene mayores posibilidades de contar con el apoyo del Congreso serán el recorte de impuestos y la desregulación. Gane quien gane, una política fiscal exitosa podría permitir a la Fed «normalizar» los tipos de interés, logrando con ello más munición para combatir futuros bajones económicos.

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Para Trump, esto podría ser una consecuencia imprevista, dados sus recientes ataques públicos dirigidos a la Reserva Federal como institución.

  1. A favor del comercio y del capital

Hemos escrito en un par de ocasiones sobre la importancia de la política para los inversores, sobre todo cuando podemos detectar cambios profundos en el régimen dominante. El descenso de la inflación y de los tipos de interés y la mayor rentabilidad corporativa parecen haberse beneficiado de un sistema global más desregulado. Con frecuencia, Clinton ha adoptado un tono anti-Wall Street, con lo que deberíamos pensárnoslo dos veces antes de desestimarla como «más de lo mismo». Sin embargo, la retórica anticomercial de Trump podría plantear el mayor riesgo para los inversores.

El proteccionismo, pese a presentarse frecuentemente como una lucha contra «los excesos del capitalismo», suele asociarse con la aparición de nuevos conjuntos de intereses creados, ineficiencias y presiones inflacionarias. Esto podría perjudicar a todos los activos, pero todavía es demasiado pronto para realizar una evaluación incluso en el caso de una victoria de Trump.

Como con el proceso del brexit en el Reino Unido, es crucial concentrarse en las medidas adoptadas y no en la retórica, para evitar caer en el peligroso mundo de la pronosticación.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.