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Trump en la presidencia

La experiencia del referéndum británico vuelve a repetirse. El auge del sentimiento antisistema es definitivamente global, y el brexit ya no puede calificarse de acontecimiento aislado y extremo: nos hallamos ante una tendencia. Donald Trump se ha hecho con la victoria plantando cara a su partido, a los medios de comunicación y a la forma convencional de hacer política. El populismo ha subido al poder. Ahora, la cuestión clave es qué significará esto en la práctica.

La respuesta inmediata del mercado es predecible: los activos de riesgo han sufrido fuertes caídas, los activos seguros están repuntando, y el dólar se deprecia. Reina una sensación de déjà vu. Como ocurrió con el brexit, ¿veremos un cambio de dirección en los precios de los activos durante las próximas semanas o meses?

Aunque en este momento parece probable que los republicanos vayan a conservar su mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado, un presidente Trump se verá mucho más limitado en la práctica de lo que ha sonado durante la campaña. Al fin y al cabo, el control republicano de ambas cámaras del Congreso no es garantía de consenso con las políticas más estrafalarias de Trump (construir muros e iniciar guerras comerciales). El nuevo presidente intentará revocar el Obamacare y recortar impuestos, dos medidas en principio favorables para los mercados, pero seguramente más difíciles de llevar a cabo en la práctica.

El factor desconocido más importante es si el presidente Trump intentará implementar las políticas del candidato Trump, en particular las contrarias al comercio, a China y a México. La razón dicta que el Congreso y los mercados financieros regularán su capacidad de actuar, y es igualmente posible que al asumir el poder y la responsabilidad que este conlleva, Trump abandone el tono adoptado durante la campaña. Pero lo que preocupa de verdad es que haga lo que dice.

La reacción inicial de los mercados está en consonancia con las respuestas a los sondeos de voto que hemos visto. Durante las próximas semanas y meses, puede que estas tendencias cambien de dirección. En el ámbito de la política económica nacional, las únicas medidas de Trump susceptibles de contar con el apoyo del Congreso serán el recorte de impuestos y la desregulación, que probablemente sean beneficiosas para los mercados de capitales. Por otra parte, puede que presenciemos una política fiscal procíclica por primera vez desde Reagan, lo cual socavaría seriamente a los mercados de deuda. Yo no haría mucho caso de la retórica de Trump en contra de la Fed. Irónicamente, una política fiscal más acomodaticia le viene bien a la entidad, en el marco de su deseo de normalizar los tipos de interés. La mayor ironía de este último estallido de populismo podría manifestarse en un paquete de medidas que hagan primar al capital frente al trabajo, y que parezcan más keynesianas que neoliberales.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.