Ruido de Mercado

El referéndum de Renzi: el surrealismo italiano en el mundo de la posverdad

Parece apropiado que el mandato de Matteo Renzi al frente del gobierno italiano termine de esta manera. Para los inversores, este referéndum ha sido una distracción surrealista. El electorado votaba sobre sutilezas de la toma interna de decisiones, pero la pertenencia a la Eurozona significa que el impacto de estas decisiones sobre la economía italiana es limitado. El resultado se ha presentado como un acto de rechazo público a la política dominante, pero a fin de cuentas es una muestra de apoyo al statu quo.

Para algunos, la votación es una manifestación más del mundo “post-verdad”. El término “post-verdad” hace referencia a la política en la que el apelar a la emoción tiene más fuerza que los hechos; pero, más ampliamente, refleja la idea de que las representaciones de la realidad se están volviendo cada vez más distorsionadas y confusas. Ya no hay una historia simple que explique lo que sucede.

Como , los intentos de encajar el referéndum italiano en narrativas “post-verdad” ya existentes y de ámbito más amplio –como las del “auge del populismo” y el rechazo de la globalización– parecen haber sido un tanto exagerados. Más bien, se diría que el punto focal de los comicios era principalmente doméstico y de naturaleza específica.

Este referéndum también muestra diferencias importantes respecto a la consulta sobre el brexit y la victoria de Trump en los Estados Unidos. A diferencia de dichos acontecimientos, el resultado italiano ha sido acorde a las expectativas. Los movimientos de las cotizaciones ya reflejaban, en parte, el desenlace.

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La falta de importancia relativa para la política económica y el hecho de que el resultado fuera el esperado por muchos parecen explicar la respuesta comedida de los mercados hasta la fecha. En el momento de redactarse estas líneas, la deuda soberana italiana ha experimentado la debilidad más notable, pero esto debe contemplarse en el contexto de la actividad de venta generalizada de los bonos en los últimos meses.

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El futuro

Más allá de la respuesta de los precios en el corto plazo, parece claro que Italia tiene dos problemas interconectados que no se resolverán mediante esta votación: tras verse devastado innecesariamente por la crisis de la eurozona, el país sufre una debilidad cíclica extrema y precisa de una consolidación bancaria.

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En los días en que el gobierno italiano –y no la Autoridad Bancaria Europea ni la Comisión Europea– era quien tomaba las decisiones macroeconómicas importantes, Italia habría devaluado su divisa y el gobierno habría creado dinero para comprar los préstamos morosos.

Sin embargo, Italia forma parte de la eurozona, y la realidad de la región es que carece de políticas contracíclicas efectivas y urgentes, ni existe una manera coherente de lidiar con una crisis bancaria. Renzi es un recordatorio de que una nación tiene una soberanía limitada si no puede emitir moneda ni fijar los tipos de interés. No debería sorprendernos que los políticos jóvenes y ambiciosos de la nación se vean distraídos por referéndums surrealistas, en los que la población se siente empoderada dejándolo todo tal como estaba, sin propiciar cambio alguno.

“Post-verdad”: política y economía

Querer interpretar los acontecimientos mundiales a través del prisma de la “post-verdad” puede resultar interesante, pero tiene escasa utilidad para los inversores.

La realidad siempre ha sido mucho más caótica y compleja de lo que han tendido a sugerir las narrativas recibidas de las fuentes periodísticas y los historiadores. El entorno actual parece “surrealista” o “post-verdad” porque muchos de nosotros estamos acostumbrados a una representación relativamente simplista de cómo funciona el mundo, pero ahora nos vemos bombardeados por incontables puntos de vista e interpretaciones diferentes. El impacto de la “post-verdad” en la época actual no se debe tanto a las mentiras, sino más bien a la incertidumbre que suscita el darse cuenta de que no hay una sola “verdad”, sino muchas.

Los mercados financieros siempre han sido “post-verdad”. Dado que la economía es compleja y está en evolución constante, es mucho más difícil construir historias a partir de ella que de la política, la cual tiene unos protagonistas claros y unos determinados acontecimientos establecidos. Al mismo tiempo, los precios de los activos son una amalgama de innumerables opiniones divergentes y siempre cambiantes. Los mejores inversores parecen ser los que aceptan esto como un hecho.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.