Ruido de Mercado

¿Por qué se apreció la libra esterlina ayer? Los riesgos del pensamiento sobre “mercados eficientes”

Ayer la Primera Ministra del Reino Unido, Theresa May, pronunció un discurso en Lancaster House en el cual enunció los objetivos que podrían fijarse en las negociaciones del país sobre el Brexit. En él, presentó un plan de salida que sugería una ruptura con la Unión Europea más significativa que muchas de las posibles opciones.

Entonces, ¿por qué la libra se revalorizó frente al dólar y el euro?

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Esto contradice muchas expectativas. Habida cuenta de las variaciones de precios y la experiencia adquirida, parece que a la libra no le gustan los indicios de que va a aprobarse un Brexit “duro”. En consecuencia, muchos comentarios han revelado que existe confusión respecto a las razones que han provocado la apreciación de la libra justo cuando nos llegan las pruebas más claras hasta el momento de un Brexit duro.

“La racionalización a posteriori” es habitual en los mercados financieros. Se refiere a la acción de intentar explicar las razones de algo que ocurrió después de haber ocurrido. En el caso de las oscilaciones surgidas ayer, se han presentado diversas explicaciones:

  • El anuncio de que las condiciones finales del acuerdo se someterían a votación en el Parlamento podría implicar que el Brexit definitivo tal vez no sea tan “duro” a la postre.
  • El discurso se había filtrado en diversos medios durante el fin de semana y no causó sorpresa alguna en los mercados; de hecho, su versión final resultaba más “suave” de lo esperado.
  • Dados los factores técnicos y el posicionamiento de los inversores, haber ganado dinero mediante la compraventa de libras en corto, unido a los síntomas de cierta resistencia a comienzos del día, indujeron a los operadores a cerrar estas posiciones.

Tal vez todos, uno o ninguno de estos factores hayan sido relevantes, pero lo que todos revelan es un caso interesante de pensamiento sobre “mercados eficientes”, que predomina en buena parte de los análisis sobre mercados financieros.

El pensamiento sobre “mercados eficientes” es la tendencia de creer que los mercados solo pueden moverse porque ha salido a la luz “nueva información”, es decir, debe haber una razón clara que podemos aducir para explicar los movimientos del mercado. Muy pocos artículos de prensa dirían que «la libra se apreció ayer porque, para empezar, su cotización era errónea» o que «la libra subió ayer por ningún motivo apreciable; solo porque los mercados son visiblemente caóticos en el corto plazo y existen un montón de fuerzas relativamente aleatorias que pueden influir en los precios».

Es curioso que nos sintamos atraídos por estos argumentos, porque muy pocas personas aceptan el concepto de “eficiencia en estado puro”: la idea de que los precios de los activos ya reflejan toda la información conocida y que solo la nueva información puede hacerlos variar. Si pensáramos así no existiría la gestión activa.

La razón por la que algunos piensan que pueden ganar dinero mediante la gestión activa es que creen en las ineficiencias; áreas con precios erróneos que deberían corregirse con el tiempo o compensar de un modo atractivo al inversor por el verdadero riesgo asumido. En el equipo que trabajó en esto creemos que estas ineficiencias pueden venir de diversas fuentes: los inversores puede que estén demasiado preocupados por el corto plazo y podrían pecar de un exceso de confianza sobre el futuro o bien estar excesivamente pendientes de un solo asunto, ignorando la verdadera complejidad del mundo. También creemos que cuando los inversores se enfrentan a cambios estructurales confusos que afectan al sistema económico es más probable que veamos un comportamiento de manada, unido a desbordamientos.

¿Es posible que estas fuerzas estuvieran presentes en la libra antes del discurso de ayer? Lo cierto es que hemos visto oscilaciones momentáneas de las divisas muy rápidas y existen muchas dudas sobre la forma que podría adoptar el futuro régimen de la libra esterlina y la economía británica.

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A esto cabe añadir que, dado el carácter de las variaciones de precios, los inversores se sentirían muy incómodos si adoptasen la visión contraria; muchos están pendientes del Brexit como la única cuestión que mueve a la libra, ignorando tanto sus efectos en las demás divisas como otras fuerzas capaces de determinar la economía británica.

Si juntamos todo esto vemos que no es descabellado sugerir que la libra se apreció ayer simplemente porque cotizada a un precio ineficiente desde el principio. Es peligroso indagar demasiado en cada vaivén que experimenta el mercado, ya que causa confusión y puede apartar a los inversores de los asuntos que realmente importan.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.