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El futuro de la renta, 1ª parte: ¿Pueden las estrategias de renta sobrevivir las subidas de los tipos de interés en Estados Unidos?

La semana pasada estuvo repleta de ruedas de prensa, discursos y comentarios de líderes políticos y empresarios. Pese a ciertas incongruencias, sorpresas y dudas, todos parecen estar de acuerdo en que la economía subyacente ya está mejorando, o está a punto de hacerlo.

En los Estados Unidos, las mejores condiciones económicas, una mayor escasez de mano de obra en todos los distritos y un repunte de la inflación están alimentando las expectativas de una subida gradual de los tipos de interés este año, reforzadas por los recientes comentarios de Janet Yellen y de otros miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal.

¿Qué significaría el camino hacia mayores tipos de interés en Estados Unidos para las estrategias de generación de renta? Con el dólar como la divisa de reserva a nivel mundial, los tipos de interés estadounidenses se comportan como una «tasa libre de riesgo» global, con lo que una subida del precio del dinero por parte de la Fed podría elevar las tasas de descuento en todos los demás activos. Por supuesto, unos tipos de interés más altos beneficiarían a los inversores en busca de rentas a medio plazo, pero ¿qué hay de la transición desde el actual régimen de tipos de interés extremadamente bajos?

¿Suponen las TIR bajas un riesgo elevado?

Es bien conocido que muchas áreas del mercado de renta fija a las que han recurrido los inversores en busca de renta en el pasado cotizan actualmente en niveles de TIR extremadamente bajos.

El riesgo que conllevan unas TIR tan bajas –sin precedente alguno en la historia financiera moderna– es un tanto difícil de determinar. Una respuesta natural del ser humano es volver la mirada al pasado en busca de guía, tal como han hecho muchos. Hace unas semanas, en el blog del Banco de Inglaterra, Paul Schmelzing exponía su análisis de más de 800 años de historia, del cual sacaba conclusiones relativamente bajistas. Otros han estudiado los retrocesos históricos de la deuda soberana estadounidense, y destacado que las peores de ellas todavía parecen bajas comparadas con las de la renta variable.

La realidad es que el pasado tiene una baja probabilidad de ser una buena guía para el futuro, pero el problema para los inversores es más sencillo aún. Quizá hayamos llegado a un «momento clave» representativo de un profundo cambio en el entorno, pero incluso de no ser así, el punto de partida de valoración para muchos bonos soberanos de países core significa que un movimiento no tan significativo de las TIR podría traducirse en una pérdida considerable para los inversores en términos de rentabilidad total.

El siguiente gráfico muestra los tres mayores retrocesos registrados por los treasuries estadounidenses en los últimos cuatro años. Como puede verse, con TIR de partida tan bajas, tales retrocesos pueden equivaler a varios años de pagos de cupón.

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Afortunadamente para los inversores en renta, no todos los activos de renta fija comparten esta característica. Muchos instrumentos ofrecen un margen de seguridad frente a subidas de los tipos de interés en Estados Unidos. Existen oportunidades, que no han hecho más que aumentar a raíz de las recientes subidas de las TIR a nivel mundial.

En el segmento de la deuda soberana, los bonos de la periferia europea han sido objeto de fuertes presiones de venta, y ahora ofrecen TIR notablemente superiores a las del año pasado. Los bonos portugueses a 30 años, por ejemplo, presentan una TIR del 5%, un nivel muy decente para un estado miembro de la UE cuyos datos económicos subyacentes están mejorando y en una región donde, tal como confirmó Draghi en su última nota de prensa, es probable que los tipos de interés permanezcan bajos durante un tiempo.

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La importancia de un margen de seguridad puede verse en las rentabilidades ya registradas en otras partes del mundo. Muchos países de mercados emergentes ya habían acusado la fase de endurecimiento gradual de la política monetaria estadounidense en 2013, así como el desplome de los precios de las materias primas. Esto les ha permitido mostrar fortaleza en la reciente fase de subidas de los tipos de interés estadounidenses (aunque algunas divisas han acusado este desarrollo).

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Del mismo modo, el universo de deuda corporativa ofrece una gama de regiones y sectores que podrían ser menos sensibles a la dinámica de tipos en Estados Unidos, ya sea porque tales subidas ya están descontadas, o porque otros temores ya han propiciado primas de riesgo elevadas.

Por supuesto, estos bonos podrían no tener el mismo efecto amortiguador de la volatilidad que han tenido los treasuries estadounidenses, los gilts británicos o los bunds alemanes en una cartera multi-activos en el pasado, con lo que para aprovechar esta oportunidad y evitar pérdidas más significativas en activos percibidos como «seguros», los inversores podrían verse obligados a soportar un nivel de volatilidad un tanto más elevado. Dicho esto, hemos visto con frecuencia que cuando un activo ha mostrado debilidad idiosincrática, también puede proporcionar una diversificación inesperada en adelante.

Aquí es donde un enfoque multi-activos puede beneficiar a los inversores. Un universo de inversión más amplio puede ayudarles a mitigar la volatilidad y a encontrar diversificación dentro y entre clases de activos, pero sobre todo, a potenciar sus rentabilidades de inversión y a lograr el crecimiento del capital en el medio plazo.

Las 3 reglas para la sostenibilidad de la renta

Una estrategia de inversión dirigida a generar renta puede ser sostenible –e incluso muy atractiva– en un entorno de tipos de interés al alza en Estados Unidos, pero es imprescindible seguir varias reglas clave.

Amplíe su universo de inversión: un universo de inversión más amplio, de ámbito global y compuesto de distintas clases de activos, potencia enormemente la diversificación y las oportunidades. Además, invertir en instrumentos que proporcionan rentas naturales puede ayudar a allanar el camino hacia un flujo de rentas creciente.

La renta y el crecimiento del capital van de la mano: no podemos lograr una renta atractiva a medio plazo si nos olvidamos de velar por nuestra base de capital y lograr que esta crezca. Una entrada de blog reciente criticaba la idea de la renta natural, argumentando que como consecuencia de ella se ignora la gestión del capital. Aunque esto puede ser cierto para una sola posición –o incluso una sola clase de activos–, este argumento ignora el hecho de que es posible construir carteras multi-activos diversificadas. Ello permite recibir una renta natural y mitigar al mismo tiempo la volatilidad del capital. Un enfoque activo y eficiente de asignación de activos es crucial para generar rentabilidad y evitar los riesgos que implica invertir en activos que, pese a proporcionar rentas, están sobrevalorados y son susceptibles de mermar la rentabilidad de inversión en el medio plazo.

Tómese su tiempo: las estrategias de renta premian al inversor paciente. Ante la perspectiva de que los mercados seguirán siendo escenario de volatilidad a corto plazo en 2017, consideramos importante fijarnos un horizonte temporal que permita transformar estos acontecimientos en oportunidades de inversión. Además, las ventajas reales de la capitalización compuesta solamente se manifiestan de medio a largo plazo. En este sentido, ¡la paciencia es una virtud!

La semana que viene, en «El futuro de la renta, 2ª parte», comentaré si obtener renta es verdaderamente más difícil en la actualidad.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.