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¿A alguien le importa el reciente desplome del precio del petróleo?

Con la atención plenamente centrada en las decisiones sobre política monetaria del banco central y las últimas medidas de Trump, no sorprende que la caída del precio del petróleo de más del 9% de la semana pasada haya pasado casi desapercibida. Hace poco más de un año una caída así habría sido noticia de portada.

Esta apatía actual se hace evidente en los precios de los activos. Al principio de 2016, la correlación entre el precio y los activos financieros había aumentado hasta niveles elevados, hasta el punto de que por lo general se podía adivinar la evolución diaria de las acciones y los bonos en función de cómo se había comportado el precio del petróleo.

La semana pasada supuso una interrupción de esta pauta reciente, pues la renta variable global se mantuvo en general plana y los treasuries sufrieron ventas masivas. En el gráfico 2 se muestran los movimientos del mercado de las cinco últimas veces en que el precio del petróleo cayó un 9% o más en una semana natural.

La relación del mercado de renta fija también ha cambiado. Tras repuntar todas las veces anteriores que el precio del petróleo cayó significativamente, los treasuries sufrieron ventas masivas la semana pasada.

Evidentemente, fijarse en los movimientos semanales sin tener en cuenta el contexto puede resultar engañoso: la reciente caída se produjo tras un periodo de subida de los precios, mientras que los ejemplos anteriores se dieron en un contexto más prolongado de declive (en enero de 2016 se produjeron dos caídas semanales de más del 9%). Sin embargo, demuestra la tendencia más general según se ve en el cambio de correlaciones del gráfico 1 y pone de manifiesto también cómo un tema concreto puede acaparar la atención de los mercados y abandonarse después para abrazar el nuevo tema del momento.

En enero de 2016, se decía que el precio del petróleo era indicativo de la caída del crecimiento chino y la perspectiva de una recesión global (algo ante lo que nos mostrábamos muy escépticos por aquel entonces). La atención del mercado se centraba exclusivamente en las materias primas. En la actualidad, toda la atención se centra en la reflación impulsada por Trump (o, en el Reino Unido, en el Brexit).

Y lo que es más importante, el ejemplo del petróleo es un buen motivo cuando siempre debemos ignorar comentarios del tipo «el precio del petróleo es lo único que importa para los mercados ahora mismo». Esta atención monotemática siempre ignora la verdadera complejidad del sistema económico y los mercados financieros. Como han aparecido pruebas de la mejora de los datos económicos, el mercado es mucho más optimista ante una fuerte caída del precio del petróleo; el número de artículos en Bloomberg que mencionan siquiera el precio del petróleo es el más bajo de los últimos tiempos.

Existe una importante tendencia miope que consiste en centrarse excesivamente en el tema candente del día, saltando de «tema clave» a «tema clave» cuando surge el siguiente. Seguramente que estos influyan en los activos en un horizonte a corto plazo (muy probablemente de formas imprevisibles), pero los movimientos de los precios a largo plazo vendrán dictados por cambios en los fundamentales y en la valoración del mercado de dichos fundamentales. Los participantes podrían beneficiarse si se centran más en estos temas clave.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.