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Pronósticos retrospectivos

Hemos escrito largo y tendido sobre los peligros que conlleva utilizar pronósticos económicos en el proceso de inversión. El futuro suele ser muy sorprendente, y nadie dispone de un modelo perfecto sobre cómo funciona la economía. Esto significa que los pronósticos suelen ser erróneos; si no, pregúntele a cualquier oficial de un banco central.

El siguiente gráfico del Banco de Reserva de Australia (RBA) muestra lo difícil que le ha resultado pronosticar los salarios nacionales. A todo aquel que siga los pronósticos del Banco de Inglaterra o el dot plot de la Reserva Federal estadounidense, esto le resultará familiar.

Desde un punto de vista de inversión, el problema es doble. No solo es improbable que un pronosticador económico sea capaz de emitir pronósticos sistemáticamente más acertados que los demás: incluso si lo fuera, los precios de los activos también se comportan de forma sorprendente.

Saber que uno predijo correctamente la victoria de Trump le supondrá un triste consuelo si ello le llevó a vender acciones con anterioridad a las elecciones del pasado mes de noviembre. De modo similar, la decisión de comprar dólares en diciembre en base a la predicción de que la Fed subiría sus tipos de interés más de lo previsto en los 3 meses siguientes no ha funcionado, al menos por el momento.

Pronosticar el futuro no solo es descabelladamente difícil: descifrar lo que ha ocurrido en el pasado reciente ya es suficientemente complicado. Es loable que varios bancos de la Reserva Federal proporcionen actualmente «previsiones inmediatas» (nowcasts) del crecimiento del PIB estadounidense, en base a fórmulas estadísticas que se actualizan con cada dato económico individual recién publicado. De este modo, proporcionan una estimación en tiempo real del crecimiento en el trimestre actual.

Un aspecto interesante es que estas entidades, en las que trabajan algunas de las mentes más destacadas en el campo de la economía, pueden tener modelos competidores que generan estimaciones muy distintas de lo que ha ocurrido en la economía estadounidense en los últimos tres meses. Pese a hallarnos a finales de marzo, por ejemplo, existe un marcado desacuerdo en cuanto a cuál ha sido el nivel de crecimiento en el primer trimestre.

Ahora mismo, la serie GDPNow de la Fed de Atlanta estima un crecimiento anualizado inferior al de tendencia en dicho periodo (del 1%), mientras que el Nowcast de la Fed de Nueva York estima un nivel de crecimiento muy alentador del 3%. Se trata de una diferencia enorme, ya que ambos modelos utilizan probablemente datos muy similares para sus cálculos.

El hecho de que dos modelos sofisticados puedan proporcionar estimaciones tan divergentes en base a datos retrospectivos demuestra lo difícil que es estimar la economía agregada, por no hablar de pronosticar su dirección futura.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.