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¿Es el bitcoin una estafa? Su relevancia va más allá de su precio actual

Como si las excelentes rentabilidades del bitcoin de este año no fueran suficientes, la criptomoneda se situó más en el fondo anoche, cuando el consejero delegado (CEO) de JP Morgan, Jamie Dimon, dijo que era un «fraude» que terminará por estallar. En esta entrada, aparecida inicialmente en el blog de Eric Lonergan Philosophy of Money, Eric explica cómo la importancia del bitcoin podría no estar en su precio actual o incluso en la tecnología de cadena de bloques (blockchain) subyacente, sino en cómo puede incidir en la forma en que pensamos en el propio dinero y lo diseñamos.

La novedad más importante del bitcoin no es una cadena de bloques ni el hecho de que sea una moneda electrónica sin el respaldo de un Estado. Tampoco es el reciente movimiento del precio, que con toda seguridad se asemeja a una burbuja.

Es realmente revolucionario porque se trata del primer dinero «inteligente». El «dinero inteligente» es aquél que se autorregula.

A pesar de la importante innovación tecnológica en la cadena de bloques, la «inteligencia» del bitcoin supone la aplicación de una regla muy simple: la cantidad aumenta a 21 millones y, a continuación, «crece» al cero por ciento. No me interesan tanto las ventajas de esta regla, que ya están muy ensayadas, como las posibilidades que implica. La «inteligencia» del dinero podría extenderse de formas interesantes. Desde el punto de vista económico, la mejora evidente de la inteligencia consistiría en una moneda que se expanda y se contraiga conforme a la demanda. Integrar esto en el ADN de la moneda haría que las decisiones de los bancos centrales fuesen innecesarias, lo que sería una ventaja para todos.

La «inteligencia» también podría integrar objetivos sociales: por ejemplo, la moneda podría autorregular las actividades para las que se utiliza, e incluso quizá recompensar o castigar actividades supeditadas a su impacto social. En última instancia, imagino que tendríamos una moneda totalmente inteligente que recopilaría datos y modificaría sus propias normas de distribución y crecimiento. En un excelente análisis (y en su continuación), Tony Yates se muestra pesimista acerca de la perspectiva de este tipo de innovación, pero yo pienso que es inevitable; en efecto, podría constituir la base de una ventaja de la moneda digital con respecto al dinero existente propiedad de los Estados.

Son algunas de las perspectivas sobre el futuro del dinero que ha revelado el bitcoin. ¿Qué pasa con el propio bitcoin? Creo que el bitcoin es dinero. Se pueden pagar cosas con él y tiene un número muy importante de usuarios. También es una «divisa», en el sentido de que puedes cambiarla por otras divisas en un mercado.

Como moneda contemporánea importante, el bitcoin también es excepcional porque está diseñada con una oferta delimitada. También es atípica porque no ha sido emitida por el Estado y los ingresos generados por la emisión se han repartido entre numerosas personas y entidades bajo un sistema descentralizado.

Hay dos observaciones inmediatas: es un fenómeno extraordinario y uno puede aprender muchísimo sobre el dinero pensando en él.

¿Qué es lo que nos descubre sobre el dinero? El dinero no está «respaldado» por nada: ni por la recaudación fiscal, ni por el oro ni por las «reclamaciones por bienes». El valor del dinero reside en un factor externo de red o, dicho más sencillo, una red existente de personas que lo aceptan como su dinero.

La confusión surge porque es sumamente difícil establecer una red de usuarios. Normalmente, esto exige alguna forma de respaldo o algún tipo de fuerza; por ejemplo, el poder fiat de un Estado. Fiat es una orden de un Gobierno. Pero una vez que se establece la red, el dinero ya no necesita respaldo ni decretos gubernamentales. De hecho, el dinero tiene un valor «intrínseco», sencillamente no tiene valor en un uso alternativo.

El chartalismo, la idea de que el dinero solamente se acepta porque uno está obligado a usarlo para pagar impuestos, confunde esta distinción fundamental. Una forma de establecer una red de usuarios de una moneda emitida por un Estado es exigir que los impuestos se paguen en dicha moneda, pero una vez que la red está creada, el pago de impuestos es igual que cualquier otra transacción. La moneda sigue teniendo valor en un Estado como, por ejemplo, Hong Kong, en el que el Gobierno incrementa sus ingresos principalmente mediante la venta de suelo y los impuestos son secundarios.

El mejor trabajo de análisis que he visto sobre el bitcoin es el de Dan Davies. Dan ofrece una explicación coherente sobre cómo se estableció la red, así como una forma rigurosa de valor el bitcoin. El bitcoin pudo establecer una red de usuarios, porque cumple una función económica clara: cómo financiar transacciones que, al ser ilícitas, suponían una desventaja para el dinero existente. Ahora bien, esto no explica totalmente por qué el bitcoin ha conseguido establecer una red, tenemos que entender por qué quienes trafican con drogas ilegales han decidido aceptarlo. Su inteligencia tecnológica puede haber sido su ventaja inicial y, a pesar de sus sórdidos orígenes, podría ser realmente el dinero más inteligente que haya existido Aquellos que lo adoptaron desde el principio pueden haber pensado: «es algo muy inteligente, tengo que usarlo». O hablarle sobre él a otras personas.

El bitcoin revela lo que ya deberíamos saber acerca del dinero, pero que a menudo se confunde: que el dinero no tiene ningún «respaldo» y que su valor reside simplemente en una masa crítica de usuarios existentes.

El bitcoin demuestra también que la «base monetaria» es diferente de los depósitos, lo que Friedman y Tobin denominaron «cuasidinero». Si los bancos empezasen a prestar bitcoins y aceptar depósitos en bitcoins, tendríamos un sistema bancario en bitcoins con una base monetaria electrónica descentralizada. Esos depósitos tendrían propiedades muy diferentes a las del propio bitcoin, la más importante de las cuales es que los bancos podrían incurrir en impago por ello.

El bitcoin demuestra muy claramente por qué el dinero lanzado por el helicóptero define la política monetaria y no la política fiscal. Hasta ahora el helicóptero ha lanzado unos 200.000 millones de USD en bitcoins. Las reservas no tienen que repartirse a través de los bancos, una característica institucional contingente de nuestras condiciones monetarias actuales. Y el dinero lanzado por el helicóptero no tiene que ser inflacionista: hasta ahora ha habido deflación en precios en bitcoins.

También podemos aprender sobre la contabilidad de los bancos centrales. La base monetaria no es, desde luego, un pasivo. Nadie paga intereses por las «reservas» de bitcoins, que están dispersas más allá del sector bancario. ¡Y al no pagar intereses por las reservas no se produce una hiperinflación inmediata del bitcoin!

La valoración del bitcoin

En la mayoría de los casos importa la cantidad de dinero que se emite. El bitcoin se ha diseñado con una oferta limitada. Cuando pensamos en el dinero, normalmente lo hacemos en el contexto de una economía nacional o regional. Solemos valorar las divisas según los niveles de los precios internos. Por lo que respecta a las valoraciones de los tipos de cambio, nos fijamos en los tipos de cambio reales que ajustan el tipo de cambio nominal de acuerdo con las tendencias de inflación relativa de las economías. Normalmente comparamos estos tipos de cambio «reales» según su historial y hacemos ajustes según los términos de comercio, etc. El Big Mac Index es un intento de lo contrario: comparar el tipo de cambio con los precios relativos de un producto homogéneo en diferentes economías. Isabella Kaminska describe un intento novedoso de hacer algo similar con el bitcoin.

¿Qué podemos hacer con el bitcoin? Dan Davies sustituyó el mercado de drogas ilegales de la economía nacional y se fijó en la «base monetaria» del bitcoin en relación con el valor nominal bruto del comercio de drogas ilegales.

El reto de este enfoque inteligente es que en realidad no conocemos el alcance de la economía del bitcoin ni tenemos idea de la cuál será la demanda de «carteras» de una moneda tan singular. Aunque el comercio ilegal proporcionase el efecto de red inicial, el siguiente uso de bitcoins podría ser independiente. Al fin y al cabo, no utilizamos la base monetaria en relación con la recaudación fiscal para sustituir la demanda de dinero en las economías nacionales. Puede haber argumentos a favor y en contra de las propiedades de las carteras del bitcoin. Algunos dirán que no tener el respaldo de un Estado supone una ventaja, mientras que para otros será una desventaja. No tengo forma de evaluar nuestra capacidad de controlar los bitcoins falsos, lo que podría ser uno de sus mayores riesgos.

El siguiente mayor reto para el bitcoin, se refiere a cómo se estableció como red. ¿Por qué querría utilizar bitcoins para comprar y vender bienes y servicios en lugar de una moneda alternativa? Un argumento evidente es para rebajar el coste de las transacciones, pero esto es mucho más difícil de lo que parece y casi imposible debido a la volatilidad del bitcoin. La volatilidad de los precios constituye un coste. Este problema se evidencia por su papel limitado como unidad de cuenta. Muchos comerciantes pueden aceptar bitcoins en los pagos —incluidas algunas prestigiosas compañías tecnológicas—, pero fijan sus precios en dólares y realizan la conversión de forma inmediata. En el mejor de los casos, pueden tener algunas existencias como I+D para especular.

El título de este blog alude a la «valoración» del bitcoin. No tengo ni idea de cuál sería su valoración histórica, hay demasiada incertidumbre. Los activos que generan flujos de efectivo son los más fáciles de valorar, o al menos generan rentabilidades previstas. Por eso las divisas son tan difíciles de valorar. La libra esterlina puede cambiarse a dos dólares (como sucedió hace algo más de una década) o a un dólar, sin ningún cambio sustancial en los precios relativos. El bitcoin es una moneda y no tenemos ninguna económica especifica del bitcoin bien definida. Es como si los dólares internacionales comenzasen a cotizar de forma independiente: ¿cómo los valoraríamos?

Pero sí diría que el bitcoin es sumamente importante. Revela una alternativa futura para el dinero el general. Como dinero concreto, tiene propiedades singulares. Su persistencia e importancia podrían sorprender.

Referencias

Esto de David Andolfato es excelente, al igual que esto de Tony Yates y diversos trabajos de Izabella Kaminska.


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