Artículo

¿Ignoran los mercados las noticias? La «crisis» catalana como estudio de caso

Hoy en día, se nos dice que los mercados están ignorando el flujo de noticias debido a la búsqueda de ganancias a corto plazo. En parte, esto parece ser una cuestión de prominencia: la noticia percibida como más importante es la que protagoniza los titulares, como por ejemplo las pruebas de misiles en Corea del Norte, el desmantelamiento (o no) de la QE y la votación sobre la independencia de Cataluña. Tal como ha destacado el economista conductual Cass Sunstein, cuando una noticia es alarmante tendemos a prestarle más atención.

Este es el motivo por el que nos sorprendemos cuando los mercados no reaccionan en mayor medida ante tales acontecimientos. En una entrevista realizada hace poco, lo admite incluso el economista conductual Richard Thaler, que ha colaborado estrechamente con Sunstein:

El problema es que las «noticias» que afectan a los mercados no siempre acaparan los titulares. Algunas son más aburridas y solamente cambian gradualmente, pero con frecuencia, estas son precisamente las noticias que más importan. El crecimiento del beneficio a nivel global pertenece a esta categoría, y tal como menciona un artículo publicado recientemente por The Atlantic, este ha sido sólido en casi todas las regiones en lo que va de año, tras mostrar debilidad en 2016:

Este es el motivo por el que algunos mercados, como Corea del Sur, no se han encarecido pese a registrar subidas significativas. Los beneficios han subido como mínimo tanto como las cotizaciones, pero esto suscita menos atención que los titulares sobre las cotas históricas alcanzadas por el índice.

La dinámica macroeconómica global también ha sido positiva, tal como muestra el indicador agregado del gráfico 2, que aglutina un conjunto de medidas variadas:

Así, no está claro que los mercados estén ignorando las noticias. Lo que ocurre, sencillamente, es que tenemos una visión sesgada de la naturaleza de las noticias que se publican, puesto que las noticias alarmantes atraen nuestra atención en mayor medida que los datos más aburridos que evolucionan lentamente.

Además, nunca podremos saber lo que habría ocurrido en el escenario alternativo: los mercados de renta variable surcoreanos podrían haber subido mucho más si Corea del Norte no hubiera llevado a cabo sus pruebas de misiles.

Cataluña, contenida

Aunque los mercados quizá no se estén comportando de forma tan irracional como pueda parecer a primera vista, el tipo de datos a los que el mercado elige prestar atención constituye información por sí mismo.

La votación sobre la independencia catalana es un buen ejemplo. Los acontecimientos en España han afectado a los mercados, tal como reflejan el reciente rezagamiento de la renta variable española respecto a la italiana…

…y el comportamiento divergente de los bonos soberanos a corto plazo nada más tener lugar la votación:

Lo que sí es significativo, no obstante, es lo contenidos que han sido los movimientos del mercado hasta la fecha: han quedado circunscritos a la propia España (e incluso a ciertos activos dentro de dicho mercado).

De nuevo, nunca lo podremos saber a ciencia cierta, pero parece probable que si los mismos acontecimientos se hubieran producido entre 2010 y 2014, el contagio hacia otros activos europeos habría sido muy superior. A este respecto, cabe considerar el grado en que los acontecimientos en Grecia tuvieron un impacto correlacionador en mercados de todo el continente.

Esto refleja tanto el sentimiento como los fundamentales, que están claramente interrelacionados. La economía y el sistema bancario europeos presentan una mayor solidez hoy en día, pero los inversores a nivel mundial también parecen ser más críticos en el modo en que tratan los activos. Un informe publicado este mes destacaba que las correlaciones entre las 50 mayores acciones del mercado estadounidense no habían sido tan bajas desde el año 2000, mientras que las correlaciones entre activos también se hallan en niveles relativamente bajos.

Queda por ver si este entorno continúa: normalmente, los mercados no tardan en verse afectados por golpes con un efecto correlacionador. Otro aspecto a tener en cuenta es que si las propias noticias fundamentales están correlacionadas –tal como ocurre con los datos positivos de crecimiento y de beneficio global agregados hoy en día– es muy difícil emitir pronunciamientos osados sobre lo críticos que están siendo los inversores.

No obstante, estas deberían ser señales alentadoras para los inversores activos, al contradecir la narrativa preponderante de que la baja volatilidad y las fuertes ganancias registradas por un amplio abanico de mercados de renta variable durante el pasado año significan que todos los activos se ven impulsados por el mismo factor (con la QE, el auge de los fondos pasivos y las simples «burbujas» como candidatos habituales). Es más, tras una década aparentemente dominada por la intermitencia entre el apetito y la aversión al riesgo, cualquier indicio de motores de rentabilidad más idiosincráticos es bienvenido.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.