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2017: ¿Un año resumido en acontecimientos?

Si bien 2016 «pareció» un año plagado de acontecimientos según los inversores, para muchos el rasgo que ha definido los mercados en 2017 ha sido la ausencia de volatilidad.*

¿Significa esto que no ha habido «acontecimientos» durante el año? Y, ¿esta falta de volatilidad implica que ha sido más difícil generar beneficios a través de inversiones esporádicas?

Como suele ocurrir, es necesario ir más allá de los comentarios sobre el mercado centrados en EE. UU. para darse cuenta de que sería un error decir que 2017 ha sido un año sin acontecimientos. Además, la inversión esporádica no necesita volatilidad a corto plazo para generar beneficios. A continuación, recopilamos algunos acontecimientos a corto plazo que tuvieron lugar en 2017 y explicamos los motivos por los que los acontecimientos a largo plazo pueden generar sólidas rentabilidades.

Activos brasileños

En mayo, los activos brasileños fueron sacudidos por un escándalo de corrupción en el que estaba implicado el presidente Michel Temer. El acontecimiento se consideró importante por parte de los activos financieros porque hizo peligrar las reformas laborales y de las pensiones que iban a mejorar la posición fiscal del país.

Los acontecimientos se caracterizan porque los mercados se centran demasiado en el problema del día y dejan de lado el resto de factores que impulsan los mercados. Aparentemente este fue el caso en Brasil.

La rápida caída de los precios tuvo lugar en un clima de solidez generalizada en la economía global. Al mismo tiempo, parece que el mero hecho de que los precios cayeran rápidamente evitó que los inversores adoptaran una perspectiva a más largo plazo. Sin embargo, en última instancia, el acontecimiento demostró ser una oportunidad para aquellos inversores que fueron capaces de hacerlo y, tal como hemos mencionado antes, sirvió para cambiar las propiedades de riesgo de los activos brasileños durante los meses posteriores.

El mercado español

Mientras que las reacciones del mercado ante los resultados electorales del Reino Unido, Francia y Alemania fueron relativamente moderadas, las votaciones sobre la independencia catalana tuvieron unos efectos más duraderos en los precios de los activos. Tal como abordamos en octubre, no se ha producido el tipo de contagio a otros mercados que solía acompañar a los acontecimientos políticos europeos entre 2011 y 2015. Con todo, en España se ha observado una notable pérdida de rentabilidad, como ilustra en el siguiente gráfico la renta variable, que ha caído un 9,6% desde mayo.

En consecuencia, el mercado de renta variable español ha pasado de tener una valoración parecida a la del mercado italiano a mediados de año a cotizar con descuento.

Esta divergencia aún no es material, ni ha ido acompañada del tipo de acción rápida de precio que sucedió en Brasil. Sin embargo, si las tendencias continuaran, podría empezar a surgir una oportunidad más significativa.

Activos turcos

Como mercado emergente con déficit en la cuenta corriente, con un tránsito material desde una divisa débil a una inflación nacional y con unos niveles relativamente considerables de deuda en dólares estadounidenses, los activos turcos siempre han parecido vulnerables al endurecimiento de la política de EE. UU.

Sin embargo, en 2017 ha habido indicios que apuntan a que han empezado a arraigar impulsores de las rentabilidades más idiosincrásicos. En noviembre, se produjeron movimientos pronunciados en la deuda y en la divisa turcas, que impulsaron la rentabilidad (TIR) a diez años casi un 1% en dos semanas

Una combinación del profundo pesimismo ante la perspectiva de la economía turca, los síntomas de la intervención política en el terreno económico, y el efecto inducido de los cambios políticos en Arabia Saudí redundó en el  desolador escenario de los activos turcos.

Cuando un pesimismo de tal calibre se combina con una acción rápida de precio, puede ser señal de oportunidad. Como ilustra el gráfico anterior, la deuda turca se acaba de recuperar de la debilidad de noviembre, incluso cuando los tipos a corto plazo estadounidenses han seguido subiendo.

¿Bitcoin?

Valorar si la volatilidad de los precios es una oportunidad de inversión esporádica es complicado en ocasiones, pero cuando no está claro el significado de «valor razonable», todavía más. Desde un punto de vista emocional, y observando el gráfico de precios, Bitcoin tiene todas las características de una burbuja

Bitcoin parece y aparenta un acontecimiento, pero tal como escribí hace poco, la incertidumbre sobre métodos de valoración que pueden moverse en cualquier dirección es aún más especulativa que para el resto de activos.

Se están creando modelos más atractivos, entre los que se incluye el uso de la «Ley de Metcalfe» para integrar los efectos de la red con la oferta y la demanda, pero valorar cuánta demanda es una mera función de las subidas de los precios anteriores en lugar de una dinámica sostenible (o incluso si esto reviste importancia) hace que sea muy difícil de utilizar como valoración de rendimientos futuros.

¿Cómo se generan beneficios cuando no hay acontecimientos?

Si bien solemos asociar los acontecimientos con la volatilidad de los precios a corto plazo, las mayores oportunidades creadas por el comportamiento humano se caracterizan por ser a largo plazo. Los acontecimientos importantes moldean las percepciones de los inversores durante años y crean enormes señales de valoración que, a su vez, tardan mucho tiempo en desarrollarse.

Tras la crisis asiática, algunos quisieron acercarse a determinadas áreas de los mercados emergentes independientemente de la valoración o de los fundamentales. La burbuja de las tecnológicas llevó a los mercados desarrollados a unas valoraciones tan caras que tardarían años en recuperarse. Más recientemente, la deuda de los países periféricos europeos tardó años en descender desde los niveles de la crisis.

Creemos que la crisis financiera ha tenido un efecto parecido, con una preferencia por la seguridad y una aversión a la volatilidad que ha creado una grave anomalía en la valoración entre los activos «más arriesgados» y el mercado de deuda pública (y activos de renta fija relacionados). A mediados de 2016, Dave escribió sobre un punto de inflexión, y sugirió que estaba a punto de cambiar, trayendo consigo un escenario muy distinto al que habíamos estado acostumbrados hasta entonces.

Respaldar este argumento, con especial hincapié en los indicios de las valoraciones a largo plazo, aún representa una inversión esporádica, incluso si la volatilidad a corto plazo es menos evidente. Recientemente, sobre todo en 2017, se ha visto recompensado el hecho de detectar que el anhelo de seguridad no iba a ser premiado a largo plazo. Ahora que se notan los costes de oportunidad que conlleva evitar los riesgos, queda por ver si la divergencia de las valoraciones guiadas por el comportamiento entre los activos «seguros» y «arriesgados» se desarrollará aún más.

 

* Aunque nuestra definición de volatilidad se incluye aquí. Los movimientos diarios medios han sido bajos, pero debemos considerar su importancia. Para aquellos con disposición a largo plazo, un año en que los mercados de renta variable hayan aumentado un 20% o más se puede considerar un año con variaciones sorprendentemente notables.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.