Artículo

¿Se ha visto alterado el mercado de álbumes de cromos de fútbol? El Mundial 2018 y más allá

Un artículo publicado en la prensa británica a mediados de mayo  sugería que el distribuidor de cromos adhesivos de fútbol Panini en el Reino Unido (Connect Group Plc) ha obtenido solo la mitad de los beneficios que esperaba por los cromos tras una «caída importante de la demanda». El precio de la acción no tardó en responder a la noticia:

Esto ocurre una semana después de que unos individuos atracaran a mano armada una imprenta de Panini en Argentina, llevándose sobres de cromos por valor de 360.000 dólares estadounidenses (unos 320.000 euros) . Mientras tanto, los álbumes de segunda mano se están vendiendo por miles de euros  en internet:

¿Qué está ocurriendo con la manera en que valoramos estos cromos? Y si comprendiéramos este proceso de valoración, ¿podría decirnos algo acerca del papel beneficioso que juegan los mercados, y sobre la naturaleza de la disrupción tecnológica en la actualidad?

La fiebre del Mundial

Aunque la Copa del Mundo de la FIFA no ha hecho más que empezar, para algunos este acontecimiento deportivo lleva ya meses en pleno apogeo.

El álbum oficial de Panini del Mundial de Rusia salió a la venta el 22 de marzo, y algunos miembros del equipo Episode ya llevan tiempo muy metidos en este mundo. Esta es una hoja de cálculo genuina –una de tantas– que ha creado un integrante del equipo (funciones «VLOOKUP» incluidas).

Este puede acabar siendo un juego caro, y no solo en lo relativo al tiempo invertido en Excel. Cuando llega un nuevo torneo, es frecuente ver artículos en los que se calculan los costes de completar un álbum. Este año, un profesor de matemáticas de la Universidad de Cardiff llegó a la conclusión de que el coste medio es de 774 libras esterlinas (unos 870 euros) para una persona que no pueda intercambiar cromos con otros coleccionistas.

(Nota al margen: a algunos les puede preocupar, como me pasaba a mí, la idea preconcebida de que los cromos no están distribuidos uniformemente, pero parece ser que lo están. La creencia común de que no es así quizás ilustre nuestra deplorable capacidad para conceptualizar la probabilidad).

Obviamente, la mayoría trataríamos de intercambiar cromos, y una red de personas dispuestas a ello reduce de manera significativa el coste medio de completar la colección. Una red de diez personas reduciría dicho coste de 774 libras/870 euros (unos 967 sobres de cromos) a 247 libras/278 euros (unos 309 sobres) . Cabe argumentar que, desde el principio, dicho intercambio forma parte del valor que tiene para nosotros el coleccionar los cromos de Panini; los precios elevados que la gente está dispuesta a pagar por álbumes y cromos antiguos tienen que ver más con la nostalgia de las interacciones vividas en el patio del colegio que con el recuerdo de los torneos o con la rareza del objeto en sí.

La disrupción entra en juego

Si todos compráramos cromos de manera individual y quisiéramos completar el álbum, la demanda de cromos sería mucho más alta: cada uno de nosotros tendría que comprar una media de 967 sobres para lograr nuestro objetivo, y tendríamos enormes montones de cromos repetidos sin valor alguno.

Un «mercado» de intercambio reduce el coste y el material sobrante. Es más, podemos ver una relación interesante entre oferta y demanda: antes, uno tenía que comprar más sobres porque la oferta del cromo concreto que necesitaba se veía limitada efectivamente por las leyes de la probabilidad. Pero al introducir una red de personas dispuestas a cambiar cromos, este efecto se reduce.

Ese cromo repetido que una persona tiene para cambiar es el que otra necesita desesperadamente. El «Juan Francisco Torres»  que tengo repetido ya no me sirve de nada, pero se lo puedo cambiar a alguien por su  , lo cual aumenta efectivamente la oferta de cada uno de ellos en el mercado.

Cuando éramos pequeños, nuestra red se solía reducir al colegio, pero hoy en día puede ser muchísimo más amplia. Una simple búsqueda por Internet revela rápidamente algunos de los sitios a disposición de los coleccionistas de Panini para cambiar cromos.

Esto tiene el efecto de reducir al mínimo la cantidad de sobres que necesitamos comprar.

En el «viejo mundo», el coste de adquisición de un cromo sería de 16 peniques  (18 céntimos de euro): el sobre, que cuesta 80 peniques  (90 céntimos) contiene 5 cromos. Sin embargo, los coleccionistas acabarían pagando más para completar el álbum, porque lo que importa es qué cromos concretos tiene uno. En un mundo de grandes redes, es probable que cualquier cromo que nos salga en un sobre lo necesite alguien que a su vez tiene un cromo que deseamos. Además, ahora Panini nos permite «encargar» específicamente todos los cromos que nos falten, lo cual tiene un efecto similar.

El futuro

El artículo de prensa sobre la mala fortuna del grupo Connect sugería que la caída de la demanda se debía al aumento de los precios.

Esto sería verdad si un cambio en el precio comportara un cambio a lo largo de la curva de demanda (la gente aún quiere los cromos, pero no está dispuesta a pagar ese precio por ellos). Sin embargo, es posible que esté sucediendo algo más significativo. Si los efectos de red funcionan como sugería antes, han cambiado ambas curvas, la de la demanda y la de la oferta: los coleccionistas no necesitan comprar tantos sobres (demanda) porque la oferta de cada cromo ha aumentado de forma efectiva. Antes, la oferta efectiva de cromos individuales influía en la demanda de sobres.

Esto, por sí solo, podría haber supuesto menos beneficios para Connect aunque se hubieran mantenido los mismos precios. Este podría ser un momento clave para el mundo de los coleccionables.

En un ámbito más profundo, este desarrollo también podría trastocar el mercado de álbumes antiguos de Panini. En un mundo en el que desaparece la ilusión de comprar un sobre nuevo, la interacción social de intercambiar se deshumaniza y los cromos se producen a la carta, desaparece el elemento humano. Uno hasta puede encargar el álbum  completo, y ¿quién va a pagar por esos recuerdos dentro de treinta años?

 


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.