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Instantánea Episode: La emoción y la oportunidad de los recientes descensos de la renta variable

Es bastante asombroso lo que puede cambiar la confianza en la economía mundial. A mediados de 2016, el precio de los activos indicaba que no volveríamos a ver un crecimiento importante. A finales de 2017, la «expansión simultánea» se encontraba a la orden del día.

A día de hoy, el argumento que prevalece es que el mundo se encuentra en evidente desaceleración y que la eliminación de «exceso de liquidez» (que parece tener un significado distinto para distintas personas) supone pérdidas potenciales para todos los activos.

La cuestión está en si son estas convicciones las que están moviendo los precios de los activos o al contrario. Mi sensación es que las propias fluctuaciones de los precios impulsan las convicciones predominantes del mercado bastante más de lo que muchos querrían admitir.

Lo creamos o no, el mercado se demarca sin duda por el futuro, en lugar de por lo que vemos en los datos actuales: la mayoría de los parámetros de crecimiento global parecen razonablemente sólidos, pero está claro que se han estado desacelerando lentamente desde los niveles espectaculares de principios de este año.

Sin embargo, en fases como la actual, es tentador ignorar los datos predominantes y dejarse guiar por la actividad de los precios. Tal y como apunté en febrero de 2016, puede ser tentador creer que los mercados «nos están diciendo algo» (una opinión interesante, dado que muchos inversores activos basan su existencia en la creencia de que el mercado comete errores de manera sistemática).

El problema está en que dejarnos guiar por los precios puede resultar en una persecución constante del pasado y en vernos «zarandeados» cuando el mundo cambia.

Esto es probablemente lo que provoca más pérdidas de dinero para la mayoría de los inversores y posiblemente se ve agravado por nuestras emociones.

El miedo influye en nuestra manera de tomar decisiones y las dinámicas sociales (como los mercados) pueden contagiar y aumentar el miedo. Estas presiones se ven exacerbadas por nuestra tendencia a creer más en el pesimismo que en el optimismo y el alcance de la venta forzosa al infectarnos con el virus de la volatilidad.

Podría decirse que 2016 fue la última vez en la que los mercados se mostraron tan temerosos. De hecho, pese a que el mundo se encuentra ahora en una situación mucho más segura en cuanto a ingresos y crecimiento global, las valoraciones de algunos mercados de renta variable son en este momento más bajas que entonces:

Un cambio en la dinámica emocional

Unas evaluaciones tan simplistas de las valoraciones no son suficientes para entender si los mercados pueden estar ofreciéndonos una oportunidad. Es también crucial entender la naturaleza del comportamiento del mercado. A este respecto, la debilidad de la renta variable en los últimos seis meses no ha señalado tantas oportunidades de inversión episódicas. Las fluctuaciones de los precios y la depreciación han sido graduales y diferenciadas a través de los mercados, lo que indica que están respaldadas por hechos más que por temores.

La debilidad en Asia y Europa y las fluctuaciones de las divisas de los mercados emergentes tuvieron una justificación relativa en el contexto de los cambios de los tipos globales y los fundamentales, mientras que EE. UU. ha permanecido inmune debido a la fortaleza del crecimiento de los beneficios.

Esto ha cambiado en el último mes. Alentados por los cambios en los tipos estadounidenses a largo plazo, los descensos del mercado han sido relativamente rápidos y correlacionados. Es más, existen indicios de que es el precio en sí, más que cualquier «nueva noticia», lo que mueve los mercados.  Es posible que el hecho de que el mercado de renta variable estadounidense haya caído en esta fase explique la razón por la que hay una mayor sensación de pánico; en el mundo occidental gran parte de los comentarios de mercado siguen muy centrado en EE. UU.

La correlación y la diversificación

Aunque la debilidad del mercado bursátil haya estado correlacionada, quizá es interesante señalar que la diversificación ha llegado tanto de fuentes esperadas como inesperadas. Los Gilts y los Bunds han repuntado (modestamente), pero las divisas de Turquía, Brasil y Argentina también han ofrecido fuertes rentabilidades. En nuestra opinión, esto es un reflejo de nuestra creencia en que hay acontecimientos que cambian la propiedades de riesgo de los activos.

La circularidad de todo

Será interesante observar si los patrones de correlación a los que estamos más acostumbrados se reafirman en esta fase. En días de grandes caídas bursátiles, hemos visto repuntar los treasuries estadounidenses. Por supuesto, aquí hay una contradicción: los tipos estadounidenses no pueden, de manera sostenible, presionar a los mercados bursátiles cuando suben y repuntar debido a los efectos de los «refugios seguros» cuando la bolsa cae.

Tales incoherencias pueden resolverse. Quizá la recesión es inminente y/o las valoraciones de los mercados globales son tan elevadas que estos están destinados a caer sin importar lo que ocurra con los tipos (dentro de lo razonable). Las guerras comerciales y la desaceleración china siguen dominando muchas de las listas de las mayores preocupaciones de los inversores hoy en día y muchos las consideran bastante más importantes que la trayectoria de los tipos de interés estadounidenses.

Muchos han presentado estos argumentos y, en semanas como esta, parecen más persuasivos que al principio. Siempre es importante es que usted se formule estas opiniones de una manera lógica y no basándose en lo que los precios le acaban de aportar.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.