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La Fed depende de los datos, ¿y el mercado?

A finales de 2018, creíamos que la volatilidad registrada por entonces en los mercados era algo episódico. Sí, había cosas por las que preocuparse desde el punto de vista del crecimiento, pero la rapidez y la naturaleza de los movimientos de los precios hacía pensar que los inversores quizá estaban más preocupados por las pérdidas a corto plazo.

Por entonces, el movimiento de los precios era un reflejo de muchos episodios «típicos» del pasado: al vender acciones y comprar bonos de gobierno y otros valores «refugio seguro», los inversores parecían buscar liquidez y estabilidad.

Desde entonces no habido más que tranquilidad en el episodeblog. Aunque la volatilidad del Mercado tiende a concentrarse, también sucede que si acertamos al identificar un episodio, la volatilidad probablemente disminuya al corregirse dicho episodio. Y en efecto esto es lo que ha sucedido, por lo que no ha habido mucho que contar:

Sin embargo, en lo que va de año cabe destacar que mientras que los mercados globales de renta variable se han recuperado en gran medida desde las caídas de diciembre, las rentabilidades (TIR) de los bonos de gobierno se han mantenido en mínimos y, después de la decisión de ayer de la Fed, han caído incluso más:

En Alemania, las rentabilidades (TIR) no solo han disminuido, sino que los movimientos de diciembre apenas parecen episódicos en absoluto:

Esta es mi verdad, dígame la suya

La estabilidad de las rentabilidades (TIR) podría indicar que sus caídas de diciembre no tenían nada que ver con el cortoplacismo y el pánico. De hecho, muchos palidecerían ante la interpretación expuesta arriba del movimiento de los precios (las evaluaciones del comportamiento suelen recibirse con escepticismo).

En su lugar, el relato de consenso de lo sucedido es el siguiente: «el mundo estaba en evidente desaceleración, pero la Fed parecía decidida a subir los tipos de cualquier manera, lo que supondría la amenaza de una recesión. Desde entonces, la Fed se ha dado cuenta de esto y ha cambiado el rumbo, los tipos se mantendrán bajos durante más tiempo y esto fija un suelo por debajo de los mercados de renta variable».

Ambas explicaciones no son ni mucho menos incompatibles. Los más cínicos incluso podrían decir que fue el propio pánico del mercado lo que provocó el cambio en la Fed (y Eric Lonergan daría a entender que eso no tiene por qué ser malo).

También es probable que los motivos imperantes de los inversores hayan cambiado. En el gráfico 2 se muestra la caída inicial de las rentabilidades (TIR) con los mercados de renta variable. Esto coincidiría con la explicación sobre el comportamiento: si las caídas de las rentabilidades en ese momento hubieran sido por expectativas de rebaja de los tipos, ¿por qué entonces estas no respaldaron a la renta variable como parecen estar haciendo ahora? Y lo más evidente, la Reserva Federal solo ha moderado el tono de sus declaraciones en los últimos meses.

¿Entonces qué?

Ese análisis retrospectivo puede resultar confuso, en ningún caso puede demostrarse y a menudo resulta más perjudicial que práctico. Sin embargo, hoy resulta importante entender los motivos y las predisposiciones del comportamiento de los mercados.

Si el relato de consenso es lo que la gente cree (o incluso lo que la gente cree que otros creen), los mercados podrían ser vulnerables a sorpresas. El relato de consenso implica que muchos inversores en renta variable solo están dispuestos en invertir en acciones cuando los tipos estadounidenses están en el 2,5%, pero no si suben mucho más, o peor aún, simplemente están jugando al juego de la gallina con la política monetaria. Por tanto, cualquier indicio de presión alcista sobre los tipos supondría una dificultad.

Esto sería preocupante, porque el grado de confianza de los mercados en que los tipos no se van a mover podría ser alarmantemente elevado actualmente. Así como la propia Reserva Federal da a entender que no prevé subidas de tipos en 2019, los tipos implícitos del mercado sugieren también una puesta unidireccional.

En el gráfico de abajo se muestra su espectacular cambio de noviembre y diciembre. Al avanzar los tipos oficiales implícitos en la reunión de la Fed de dentro de seis meses, da a entender que no hay posibilidades de que tras reunión los tipos estén por encima de los actuales.

Además, al igual que la volatilidad de los mercados de renta variable, la volatilidad de los treasuries también ha disminuido. El índice Merrill Lynch MOVE, que mide la volatilidad implícita de los bonos de gobierno de EE. UU. de igual forma que el VIX de la renta variable, se encuentra incluso por debajo de los niveles de 2017.

Como inversores, no queremos quedar atrapados en el juego de saber mejor que los mercados lo que sucederá con los fundamentales, sobre todo con respecto a algo tan analizado como los tipos de interés estadounidenses. Pero si reconocemos cuán frecuentemente y hasta qué punto estamos sorprendidos, deberíamos ser prudentes cuando los precios de los mercados sugieren un alto grado de confianza.

Al fin y al cabo, a pesar del discurso más moderado de la Fed, depende de los datos, y los datos tienden a sorprender. El año pasado quedó demostrado cómo las convicciones pueden pasar de una «expansión sincronizada» a una «recesión global» en pocos meses. Si sucediese lo contrario, podríamos volver a ver cómo las presiones sobre los tipos provocan volatilidad en los mercados. Afortunadamente, si el motivo de las subidas de los tipos es un fuerte crecimiento global, a la larga este debería ser favorable para los inversores que apuestan por las acciones con una perspectiva a largo plazo.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.