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Instantánea Allocation: Vuelven las guerras comerciales

Mientras que los mercados de Japón, Corea del Sur, Tailandia y Reino Unido permanecieron cerrados ayer, las bolsas de otras regiones se «desplomaron» (otra vez esa palabra) por el resurgimiento del temor a una guerra comercial.

Los mercados nacionales chinos fueron los más perjudicados, con un cierto impacto en los países vecinos.

Estos movimientos se debieron una vez más a unos tuits procedentes de EE. UU.:

Hoy, el representante de comercio estadounidense pareció confirmar la idea de que los aranceles subirían el viernes.

Sin embargo, a pesar del tono de los comentarios de mercado, en realidad los movimientos han sido relativamente pequeños.

Los mercados chinos que han caído con fuerza habían subido mucho (quizá como reflejo de las anteriores noticias de ambas partes sobre el buen ritmo de las negociaciones, pero también por los indicios de estímulo económico y una recuperación tras la debilidad de finales de 2018).

Incluso tras las caídas del lunes, los índices de Shenzhen y Shanghái acumulan subidas de un 23% y un 16%, respectivamente, en lo que va de año, y simplemente han cedido parte de las fuertes ganancias de marzo y abril. Además, se recuperaron ligeramente de un día para otro.

De igual modo, aunque se ha hablado de un desplome de la divisa china, el movimiento no parece significativo a largo plazo.

En este sentido, recuerda a los comentarios del mercado sobre la libra esterlina en el Reino Unido que hablaban de un «desplome», «hundimiento» y «repunte» con cada vaivén del discurso del Brexit, pero que en realidad se ha mantenido prácticamente estable frente al euro desde hace dos años.

Y han resistido bien en general Australia, Nueva Zelanda, Indonesia y Malasia, países todos ellos que se consideran sensibles al estado de la economía china. Los movimientos en los mercados japoneses y coreanos desde su reapertura, así como en los mercados europeos, parecen normales.

¿Por qué las respuestas han sido tan limitadas (de momento)? ¿Debería preocuparnos?

Si embargo, al igual que no siempre deberíamos cree que los mercados nos están diciendo algo importante cuando registran fuertes movimientos, no deberíamos cree que todo va bien cuando no es así.

Los aranceles y otras medidas proteccionistas tienen efectos en el mundo real. Si analizamos lo que ha sucedido para generar beneficios en todo el mundo en los últimos doce meses, parece que los mercados relacionados con China han sido los más perjudicados. Incluso Australia, que podría considerarse una excepción —ya que ha logrado un crecimiento de los beneficios durante el periodo— ha quedado rezagada con respecto a otros países exportadores de materias primas.

Esto también se ha visto reflejado en las rentabilidades de los mercados de renta variable desde principios de 2018. Aparte de la debilidad correlacionada de febrero y el último trimestre, el periodo se caracterizó por el mal comportamiento de la región de Asia Pacífico tras la intensificación de la guerra comercial.

Hay muchos otros factores subyacentes y deberíamos recelar de un énfasis excesivo en una sola cuestión. Pero como parece haber tenido al menos cierto impacto y las guerras comerciales dominaron el relato durante gran parte del año pasado, cabe preguntarse por qué la reacción a las últimas noticias parece más tranquila que la del verano pasado.

He aquí algunas razones posibles:

El arte de la negociación

Muchos han recibido los tuits de Trump con escepticismo, al considerar que son solo un intento de aumentar la presión sobre China para alcanzar un acuerdo (y que hagan más concesiones sobre la transferencia tecnológica) antes de la visita del viceprimer ministro chino Liu prevista para esta semana. También se ha dado a entender que Trump podría tener dificultades legales para añadir aranceles a otros 325.000 millones de dólares en importaciones adicionales.

Esta parece ser la idea generalizada y podría ser un argumento razonable, pero también es posible que la propia falta de reacción por parte de los mercados haya llevado a los analistas a buscar argumentos en contra, en lugar de los propios argumentos que explican los movimientos del mercado.

El susto de la novedad

También hemos de tener en cuenta el papel del patrón de dependencia que determina cómo reaccionan los inversores. A principios de 2018, los mercados globales de renta variable se habían comportado muy bien y las amenazas comerciales pillaron a todos casi por sorpresa. Los mercados suelen responder con mayor contundencia cuando surge información totalmente nueva: los inversores no han tenido la oportunidad de asumir los efectos fundamentales y es más fácil que se vean sorprendidos.

Ahora llevamos ya más de un año analizando los posibles efectos de las medidas de una guerra comercial y, aunque la nueva información podría suponer un cambio en el alcance de esos riesgos, ya no son tan desconocidos como entonces.

El precio es el correcto

Enlazando con lo anterior, tenemos la idea de que un cierto elemento del riesgo de la guerra comercial ya está integrado «en el precio» de muchos activos globales y, lo que quizá sea más importante, que las valoraciones de los mercados de renta variable en zonas como Europa y partes de Asia ya tenían perspectivas muy negativas sobre los beneficios futuros.

Esto podría ser contraproducente, debido a la rentabilidad registrada por los mercados bursátiles en lo que llevamos de año, pero podríamos decir que buena parte de esta recuperación se debe en parte a que los inversores abandonaron el pánico pasajero que dominó el mes de diciembre, así como a la reducción de las presiones alcistas sobre los tipos de EE. UU.

Aun con las ganancias recientes, el ánimo es muy distinto al de principios de 2018. No parece, desde luego, que los participantes del mercado sean optimistas con respecto al crecimiento global.

Conclusión

Muchas veces el lenguaje de los comentarios de mercado no coinciden con la realidad de los movimientos de los mercados.

Así sucede especialmente con un presidente que sigue teniendo la capacidad de suscitar reacciones emocionales y después de un periodo en el que analistas (como nosotros) han tenido menos de lo que hablar en un entorno de volatilidad relativamente baja.

Entre el revuelo y la exageración que pueden generar estas dinámicas, es importante no perder de vista los hechos. En este sentido, lo que deberíamos preguntarnos es: ¿por qué la respuesta ha sido tan limitada? Y ¿por qué esta vez es diferente a la última vez?

Hay varias respuestas a estas preguntas, que van desde la básica («Trump miente») a valoraciones de la situación de los mercados («las expectativas ya son muy bajas»). Si el consenso opta por la primera, como parece ser el caso, sigue siendo posible que los mercados de renta variable sean vulnerables a la volatilidad a corto plazo, debido a la fortaleza de repunte que hemos vivido. Si se impone la segunda, podría haber tanto un cierto margen de seguridad ante las malas noticias como potencial de nuevas ganancias si mejoran las noticias sobre el crecimiento.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.