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¿Qué opinión deberían tener los inversores ESG sobre los bonos de gobierno?

Conceptualizar los factores ESG suele ser más fácil al invertir en bonos corporativos. Las actividades de una empresa a menudo tienen un enfoque relativamente limitado y suele ser bastante fácil establecer un vínculo directo entre la empresa y las actividades que no respaldamos (contaminación, juego, tabaco, alcohol, etc.) y las que sí (salud, educación, recursos renovables).

Por el contrario, la inversión en bonos de gobierno plantea cuestiones que pueden ser muy complejas. Cuando Goldman Sachs compró bonos venezolanos en 2017, recibió críticas por apoyar un régimen impopular, mientras que en otras crisis a los inversores que vendieron bonos de gobierno (los bond vigilantes originales) se les acusó en algunos casos de castigar a la población local y socavar la independencia.

Sin embargo, dicha complejidad no justifica huir de las inversiones en bonos de gobierno. Para empezar, está claro que el gobierno desempeña incide de forma destacada en los propios factores que más importan a los inversores ESG. Desde el punto de vida de la inversión, también son una clase de activos que puede ser fundamental para genera rentabilidad y gestionar el riesgo de las carteras, tanto mediante posiciones de duración larga o corta. Esto es especialmente importante para los fondos multi-activos, que se marcan como objetivo unos perfiles específicos y constantes de rentabilidad y volatilidad en diversos entornos.

Afrontar la complejidad. ¿Dónde podemos marcar la diferencia?

El amplio abanico de actividades que realizan los gobiernos hace que ninguno de ellos esté libre de culpa por lo que respecta a los criterios ESG más estrictos. El gasto en defensa es un ejemplo evidente, al igual que los países con una fuerte dependencia de la producción de combustibles fósiles.

Al mismo tiempo, gran parte del gasto público tiene como objetivo mejorar el nivel de vida. En EE. UU., por ejemplo, aunque es el país que más gasta en defensa que sepamos, la mayoría de su gasto (según las estimaciones aproximadas actuales) se destina a la protección social. El trabajo de David McCandless en visualización de datos ayuda a poner esta información más en context.

Desde esta perspectiva, no parece apropiado descartar la inversión en treasuries solamente porque el Gobierno estadounidense realice una actividad que no se ajuste a los objetivos ESG, al igual que sucedería con una empresa específica.

En su lugar, debemos tener en cuenta si los efectos netos del gasto público son beneficiosos. Puede ser difícil, pero no debería ser una excusa para olvidar la cuestión.

Agnosticismo politico

Como demuestra el ejemplo de Venezuela, existe el riesgo de que la inversión en deuda pública se considere un apoyo desde el punto de vista político o a un régimen en el poder. En nuestra opinión, es algo que no hay que hacer. En primer lugar, creemos que siempre debemos respetar las diferentes opiniones y ser humildes acerca de nuestra capacidad para «tener la respuesta» sobre cómo deben regirse la sociedades.

Como vemos en el gráfico de abajo (que se basa en la metodología de las calificaciones ESG de los gobiernos según MSCI), la evaluación de las instituciones con respecto a los niveles de corrupción, el Estado de derecho y los derechos humanos son parte importante de la «G» de la sigla «ESG».

Sin embargo, al igual que la decisión de invertir debe estar libre de sesgos, estas evaluaciones del gobierno corporativo deberían estar lo más libres posibles de creencias políticas. Como hemos dicho anteriormente, parece que la polarización de las ideas políticas puede provocar un sesgo en la toma de decisiones de inversión, al igual que en otros ámbitos. Las reacciones emocionales a problemas o personas en concreto no sirven de ayuda y adoptar una posición política en la inversión puede perjudicar las rentabilidades. Aunque pueda ser difícil hacer distinciones, hemos de tratar de evitar que las opiniones políticas distorsionen las evaluaciones de las estructuras institucionales y del gobierno corporativo.

Casos prácticos

¿Cómo podríamos aplicar algunos de estos factores? El entorno actual ofrece algunos ejemplos útiles. En particular, podría decirse que hay tres mercados emergentes muy atractivos desde el punto de vista de la inversión, pero al tener en cuenta los factores ESG, dos de ellos pierden interés. Emitir este tipo de juicios puede ser difícil en mercados en los que la disponibilidad de datos es menor y la transparencia es deficiente en general.

Colombia ha sido uno de los principales actores de la sostenibilidad a escala global y ha dado su apoyo al establecimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Por el contrario, a pesar de que MSCI ha otorgado a Indonesia una calificación ESG global de BB y sus fundamentales son atractivos, el país parece carecer de políticas medioambientales lo suficientemente firmes con respecto al aceite de palma y otros controles medioambientales, tanto a nivel nacional como internacional. Por otra parte, Egipto se enfrenta a dificultades desde el punto de vista social: independientemente de las opiniones sobre el régimen en el poder, sus estructuras institucionales vigentes son tales que Freedom House (una organización independiente que evalúa y revisa los indicadores de libertad en todo el mundo) considera que el país es uno de los menos libres del mundo.

Cada Gobierno comporta sus propios distintos criterios que deben tenerse en cuenta además de factores tradicionales como la inflación, la política y los efectos de la divisa.

Conclusión

En el gráfico 2 vemos los distintos factores que deben tenerse en cuenta al evaluar los bonos de gobierno desde una perspectiva ESG. Agencias de calificación como MSCI —que ofrecen calificaciones ESG específicas diferentes de las calificaciones de crédito tradicionales— pueden ayudar a evaluar estos factores. Sin embargo, a ellos hay que sumar factores cualitativos y otros datos como los siguientes:

Ante todo, también habrá una coincidencia importante entre los factores ESG y los factores de inversión. Muchos factores relacionados con el gobierno corporativo influirán en la capacidad y disposición de los emisores públicos para devolver la deuda, o en los niveles de inflación que se esperan en una economía. El nivel de vida, la salud y la educación tendrán grandes efectos en el nivel de productividad y, por tanto, en el crecimiento de una economía a largo plazo.

Quizá sea fácil considerar que las preocupaciones medioambientales son excesivas, pero el cambio climático y el clima extremo podrían tener efectos muy reales sobre el crecimiento y, con países como México que han emitido recientemente bonos con vencimientos a 100 años, dicha opinión es cada vez menos infrecuente.

En definitiva, aunque evaluar los bonos de gobierno desde una perspectiva ESG puede ser más difícil que la deuda corporativa, en el fondo los primeros son tan influyentes que no se pueden ignorar, ni desde el punto de vista de las oportunidades de inversión ni, sobre todo, para dar forma al futuro del mundo.


El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.